Mensaje 2020-May-15

…El Señor los guiará continuamente, les dará agua cuando tengan sed y restaurará sus fuerzas. Serán como un huerto bien regado, como un manantial que nunca se seca.

(Isaías 58:10-11 NTV).

Ayudar sin mirar el costo

Pocos pasajes de la Escritura nos dan una visión más completa de la misericordia que la Parábola de Jesús del Buen Samaritano (Lucas 10:33-37). En las acciones del Buen Samaritano, aprendemos que debemos atender las necesidades de las demás personas y también simpatizar con el dolor de ellas.

Demostrar misericordia comienza con ver la necesidad, compadecerse con el dolor de otros y actuar.

  1. En el servicio hay que gastar lo que sea necesario: Siempre hay un costo en la amabilidad y un sacrificio en el servicio. Mostrar misericordia generalmente requiere un sacrificio de tiempo, energía, dinero o incluso de reputación. Por ejemplo, el samaritano llevó al herido a un hotel. Probablemente tenía que caminar una gran distancia, porque puso al hombre en su burro. Cuidó de él durante toda la noche, se encargó de sus necesidades, y luego incluso pagó los gastos asociados. No sólo llamó a las autoridades, hizo todo lo que pudo para ayudar. ¿Y qué iba a ganar por su servicio? Nada. Lo hizo por amor. Y esa es la clase de servicio y ministerio que Dios quiere de nosotros los que seguimos a Jesús.
  2. En el servicio tenemos recompensa: Pues Dios promete que cuando ayudamos a la gente necesitada, dándoles lo que poseemos, Él nos bendecirá a cambio. Todo lo que hacemos tendrá respaldo desde el cielo. El Señor nos guiará continuamente, Dios nos dará la recompensa necesaria, suplirá para nuestras necesidades, restaurará nuestras fuerzas cuando lo necesitemos (Isaías 58:11).

Todo lo que hacemos por otros tiene el respaldo de Dios.