Mensaje 2020-May-14

Trae tu amor y trabajemos juntos

Un barco está seguro en el puerto, pero no fue construido para eso, fue diseñado y construido para salir a alta mar y navegar en toda clase de condiciones. Así es la vida de nosotros como seres humanos, fuimos diseñados para enfrentar retos y crecer, para servir y trascender, para dar ejemplo e impactar la vida de otros.

Cualesquiera sean las circunstancias, todo seguidor de Jesús debe permanecer vigilante, firme, maduro, fuerte y amoroso; todas nuestras acciones deben estar inspiradas por el afecto y el amor, sin dejar de estar firmes en la fe y siempre atentos a las indicaciones de Dios. Él espera que actuemos con la convicción de que nuestro trabajo en Él no es en vano.

1. Nuestro trabajo es servicio: Dios nos enseña en la Biblia “Cuando hagan cualquier trabajo, háganlo de todo corazón, como si estuvieran trabajando para el Señor y no para los seres humanos” (Colosenses 3:23 PDT). Cada labor que realizamos debemos hacerla con excelencia, con entrega y con disciplina, siendo conscientes que Dios respalda nuestras buenas acciones. Para ello, es importante orar cada día en nuestra casa o negocio, en la oficina o en cualquier lugar en donde trabajemos, es bueno encomendar al Señor cada obra que realizamos, cada servicio que prestamos.

2. Nuestro trabajo es adoración: cualquier trabajo o labor que realicemos puede ser convertido en adoración, cuando es fundado sobre el modelo del amor de Cristo; ese amor es expresado a nuestros superiores, compañeros, clientes y con quienes tenemos que relacionarnos cotidianamente.

El inglés John Ruskin dijo una vez: “Cuando el amor y la habilidad se unen, esperen una obra maestra”.

¡Lo que hacemos cada día es para agradar a Dios y para mostrar que somos sus hijos!