Mensaje 2020-May-10

El Señor es la puerta

En los pueblos de la Palestina de la época, había corrales comunales donde entraban todos los rebaños de los vecinos cuando volvían a casa por la noche; estaban protegidos por una puerta recia de la que solamente el portero tenía la llave. Pero, también existían rediles al aire libre, que eran encierros cercados con un vallado de estacas y redes, con una abertura por la que entraban y salían las ovejas; es decir, sin puerta propiamente dicha, sino que el pastor era la puerta; en el día se colocaba en la entrada e iba contando una por una sus ovejas, haciéndolas pasar por debajo de su cayado; por la noche, se tendía sobre la entrada, de modo que cualquier ladrón o bestia que llegara a su rebaño tenía que encontrarse con él.

Con base en esta práctica, en este versículo el Señor Jesús nos quiere enseñar:

Las instrucciones sencillas para entrar al redil: hemos de entrar por la puerta que es Jesús. Por fe en Jesús, que ofreció Su vida por nosotros, entramos en Su rebaño y somos guardados con toda seguridad en comunión con Dios.

Eso era lo que Jesús tenía en mente cuando dijo: «Yo soy la puerta». A través de Él, y sólo de Él, podemos tener acceso a la presencia de Dios. Pablo afirma «A través de Él tenemos entrada al Padre» (Efesios 2:18), y en Hebreos «Él es el camino nuevo y vivo» (Hebreos 10:20). Jesús vino para enseñarnos cómo es Dios, y para abrirnos el camino hacia Él; no hay otra puerta por la que podamos tener entrada al Reino de Dios.

Las magníficas promesas para todos los que acatan estas instrucciones:

1. «Será salvo», es decir, tendrá vida y la tendrá en abundancia (Juan 3:15-17).

2. «Entrará y saldrá», expresión hebrea para indicar completa libertad (Juan 8:32,36); al que sale, no se le cierra la puerta como a un extraño, sino que es libre para regresar a casa; y al que entra, no se le tiene por intruso, pues viene a su propia casa.

El poder ir y venir sin impedimento era la manera judía de describir una vida totalmente segura y a salvo. Cuando uno puede entrar y salir sin miedo quiere decir que hay paz, que las fuerzas de la ley y del orden funcionan y que se goza de completa seguridad. De la persona que es obediente a Dios se dice que será bendito en su entrar y bendito en su salir (Deuteronomio 28:6), y el Señor guardará siempre su salida y su entrada (Salmo 121:8).

Una vez que descubrimos, por medio de Jesucristo, cómo es Dios, adquirimos un nuevo sentido de libertad y de seguridad. Si sabemos que nuestra vida está en las manos de un Dios así, las preocupaciones y los temores desaparecen.

3. «Hallará pastos», es decir, siempre tendrá alimento: hierba en el campo; forraje, en el redil. El Señor es nuestro proveedor; Él suple todas nuestras necesidades (Filipenses 4:19).

Nuestro Señor Jesucristo da todo el cuidado a Su Iglesia, y a cada creyente, así como un buen pastor protege y sustenta a su rebaño; y ¡Él espera que la Iglesia, y cada creyente, le escuchen y se mantengan en sus instrucciones!

Este versículo recuerda las palabras de Jesús en Juan 14:6 al afirmar que Él es el único camino al Padre. Con esto, Jesús confirma que Él es el único medio para acercarse al Padre y disfrutar la salvación prometida por Él.