Mensaje 2021-Mar-30

No es necesario ser perfecto

No es necesario ser perfecto, pero debemos tener un corazón puro para ser usado por Dios. Dios usa a todo tipo de personas. Él usa personas tímidas, personas extrovertidas, personas de todas las razas, edades, etapas de vida y antecedentes. Él usa hombres y mujeres; usará vasos lisos y vasos adornados. Él usará vasos grandes y pequeños; pero hay una cosa que Dios no usará: Él no usará un vaso sucio. Tenemos que estar limpios por dentro.

  1. ¿Cómo purificar nuestro corazón? Lo hacemos a través de una palabra sencilla: confesión. Agustín dijo, “La confesión de malas acciones es el comienzo de las buenas acciones”. La Biblia dice “Si confesamos nuestros pecados a Dios, Él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9 NVI).

La palabra confesión en griego es la palabra homologeo. Homo significa “mismo”, y logeo significa “hablar”. Así que homologeo literalmente significa “hablar lo mismo que Dios sobre nuestro pecado”. Significa estar de acuerdo con Él: “Dios, tú estás en lo correcto. No fue un error. Fue un pecado. Estuvo mal”. No significa que intentemos negociar con Dios (“nunca lo volveremos a hacer”). No significa que intentemos sobornar a Dios. Simplemente lo admitimos.

  1. Gracia: Eso parece ser demasiado simple para nosotros. Tal vez digamos, “Todo lo que tenemos que hacer es admitirlo, y ¿Dios nos perdonará?” ¡Si! ¡Se le llama gracia!

Esto es lo que nos corresponde si realmente queremos ser usados por Dios: Cada uno de nosotros debemos tomar tiempo cada semana para sentarnos con un cuaderno, y decir: “Señor, ¿qué está mal en mi vida? Muéstrame. Lo voy a escribir, y lo voy a admitir. Voy a confesarlo ante Ti”. Entonces, llegarán cosas a nuestro corazón para escribirlas.

En el proceso podremos pensar que estamos escribiendo un libro, pero vale la pena. Hacer una lista, y luego escribir 1 Juan 1:9. Pedir a Dios que limpie nuestra vida; y ¡Dios nos perdonará!

Este es el punto de partida para ser usado por Dios. Debemos purificar nuestro corazón.