Mensaje 2021-Mar-29

Dios sonríe cuando obedecemos de corazón

Estos versículos nos enseñan la actitud de obediencia de David. De igual forma, el apóstol Santiago, al escribir a los cristianos, dice que Dios está complacido no solo por lo que creemos, sino también por lo que hacemos (Santiago 2:24).

¿Qué significa obedecer de corazón? Significa hacer lo que Dios pide sin reservas o dudas; no posponer las cosas diciendo: “voy a orar por esto”. Simplemente se hace sin demora.

  1. La obediencia desbloquea la comprensión: Dios no nos debe una explicación o razón por todo lo que Él nos pide que hagamos. La comprensión puede esperar, pero la obediencia no. La obediencia inmediata nos enseñará más acerca de Dios que una vida de discusiones bíblicas. De hecho, nunca entenderemos algunos mandatos hasta que los obedezcamos.

Podemos confiar en que Dios, pase lo que pase, siempre quiere lo mejor para nosotros y es el primer interesado en darnos una vida de abundancia, amor y prosperidad.

  1. Jesús se entregó por completo; ahora es nuestro turno: frecuentemente tratamos de ofrecerle a Dios obediencia parcial. Queremos escoger y elegir los mandatos que obedeceremos. Hacemos una lista de los mandamientos que nos gustan y luego los obedecemos mientras ignoramos los que creemos que son irracionales, difíciles, caros o impopulares. “Asistiré a la iglesia, pero no diezmaré”; “Leeré mi Biblia, pero no perdonaré a la persona que me hizo daño”. Sin embargo, la obediencia parcial es desobediencia.

La obediencia de todo corazón se hace con alegría, con entusiasmo. La Biblia dice: “Adoren al Señor con gozo. Vengan ante Él cantando con alegría” (Salmo 100:2 NTV).

La Palabra de Dios es clara en que no podemos ganar la salvación. Viene solo por gracia, no por nuestro esfuerzo. Pero como hijos de Dios, podemos dar placer a nuestro Padre celestial por medio de la obediencia. Cualquier acto de obediencia es también un acto de adoración.

Jesús obedeció en todo momento; desde mucho tiempo atrás sabía la forma como iba a morir. Aun así vino y obedeció sin reservas. Ahora es nuestro turno; tenemos Su ejemplo y la ayuda del Espíritu Santo para obedecer sin condiciones.