Mensaje 2021-Mar-28

Compañía en las crisis

Lucas nos narra cómo estos discípulos entraron en situación de crisis. No entendieron la muerte de Jesús. La muerte de Jesús mató su esperanza y, cuando la esperanza se pierde, mueren todas las ilusiones. El camino de los discípulos es ahora de regreso, se ha acabado el sueño que los hizo salir de sus casas, que los hizo pensar que se establecería un nuevo Reino. Su caminar es el de los derrotados que retornan a los antiguos quehaceres, luego que ha concluido la dolorosa partida del Mesías.

Jesús se aparece y se hace compañero de camino. Comparte la pena de los discípulos; no los deja solos. En momentos en que estamos en crisis, sin esperanza y ningún tipo de ilusión, necesitamos de alguien con quien compartir lo que nos pasa. Esta situación nos muestra tres aspectos que debemos considerar en momentos de crisis:

  1. Buscar a un amigo: Cualquiera que sea la situación por la cual estemos pasando, la curación siempre es la misma: la comunión consoladora de Cristo. Él es el amigo “más unido que un hermano” (Proverbios 18:24), que da su vida por Sus amigos (Juan 15:13-15), y quien ha prometido que nunca nos va a dejar ni abandonar, sino que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos (Mateo 28:20).
  2. Ser receptivos y humildes: Cuando Jesús se acerca a los discípulos de Emaús, éstos no cuestionan la autoridad, ni los títulos del acompañante; simplemente se muestran abiertos y receptivos. Debemos aceptar cuando necesitamos ayuda y recordar que la humildad es una característica que consiste en tener conciencia de nuestras virtudes y defectos y obrar de acuerdo con esto. Es lo opuesto a la soberbia y la arrogancia.
  3. Interesarnos por el que está en crisis: En el camino de Emaús, Jesús se interesa vivamente por lo que les pasa a los discípulos, y busca la manera de ayudarlos en su tristeza. Cuando una persona sufre, lo primero es interesarnos por ella. No hay que esperar que vengan a contarnos sus penas. A veces, ellas mismas están paralizadas, sumidas en su propio dolor. Entonces hay que acercarse a ellas y darles la oportunidad para que puedan venir a nosotros.

En los momentos de crisis ¿nos acercamos a Jesús o permitimos que Él se acerque a nosotros?