Mensaje 2020-Mar-26

Diferentes, pero unidos

No hay duda de que nuestras diferencias influyen, muchas veces de forma negativa en la unidad de la iglesia del Señor, la comunidad de creyentes en Él. Entendiendo esto, el apóstol Pablo nos da algunos consejos relacionados con este tema:

  1. La humildad y la mansedumbre son características de una persona creyente que favorecen nuestras relaciones. Permiten a su vez desarrollar la paciencia y soportar en amor las diferencias en las personas que nos rodean, lo que redunda en un ambiente de paz. De esta manera construimos nuestra comunidad de fe que se llama el Cuerpo de Cristo.
  2. Jesús ora al Padre diciendo: “Te pido que todos sean uno, así como Tú y yo somos uno, es decir, como Tú estás en mí, Padre, y yo estoy en Ti. Y que ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste” (Juan 17:21 NTV). Por esto la unidad en la iglesia debe ser real porque tenemos un solo Maestro, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, quien nos gobierna, trabaja a través de nosotros y está presente en todos nosotros.

El llamado del Señor, en estos tiempos de incertidumbre y preocupación, es que seamos humildes, mansos, tolerantes y pacientes los unos con los otros, como Jesucristo nos enseñó. Estas son épocas en las cuales nos corresponde vivir en unidad, a pesar de las diferencias, manteniendo vínculos fraternales que nos lleven a perseverar, compartir y orar juntos. ¡No nos queda otra alternativa!