Mensaje 2020-Mar-22

Adoras a Dios con tu actitud

Christopher Wren, diseñador de la Catedral de San Pablo en Londres (uno de los edificios más hermosos del mundo), escribió sobre las reacciones de los trabajadores de la construcción a quienes se les preguntó lo que hacían. Aquellos trabajadores que estaban cansados y aburridos contestaron diciendo: «estoy poniendo ladrillos» o «estoy cargando piedras». Pero uno de los trabajadores, que estaba mezclando cemento, parecía contento y entusiasmado sobre su trabajo. Al preguntársele sobre lo que hacía, contestó: «estoy construyendo una magnífica catedral».

La manera en la que afrontemos los retos diarios siempre debe estar enmarcada en gratitud, adoración y excelencia para Dios.

  1. Una buena actitud es adoración: Dios no nos creó para estar aburridos e insatisfechos con nuestro trabajo o actividades cotidianas. Nos creó para servirle en cada cosa que hacemos.
  2. Una buena actitud es testimonio: nuestro lugar de trabajo o estudio, nuestra vida, palabras y acciones son una oportunidad para mostrar el amor de Dios a aquellas personas que no lo conocen; y para que puedan ver en nosotros algo diferente.
  3. Una buena actitud nos permite ver las cosas de forma diferente: cuando entendemos que todo lo que hacemos es para servir a Jesucristo podemos ver de manera diferente a cada persona, a cada jefe, a cada situación e incluso vernos diferentes nosotros mismos logrando afrontar nuevos retos.

El trabajo se convierte en adoración cuando se hace como una ofrenda a Dios, no para nuestro propio beneficio. Cuando nuestros corazones están tan entrelazados con el suyo, nuestro lugar de trabajo es Su lugar, donde vivimos nuestra fe en palabra y obra. Si estás frustrado en el trabajo, recuerda que no estás trabajando para el hombre, sino para Dios. Sé diligente y minucioso con cada tarea que te asignen.

Glorifiquemos a Jesucristo en todo lo que hacemos; en pensamiento, palabra y acción; así adoramos y mostramos el amor de Dios a los que no lo conocen.