Mensaje 2021-Mar-20

Servir como Jesús

En tiempos de Jesús, los mendigos esperaban junto a los caminos cerca de las ciudades, porque eran los lugares más apropiados para entrar en contacto con la gente. Por lo general, los impedidos no estaban en condiciones de trabajar para vivir; no existía tratamiento médico para estos problemas y la gente tendía a pasar por alto su obligación de ayudar al necesitado. Esos mendigos tenían muy poca esperanza de salir de esta indigna forma de vivir.

Jesús, en una de sus acostumbradas jornadas, se dirigía, con sus discípulos, hacia Jerusalén y en el camino se percataron de la necesidad que dos personas manifestaban con gran insistencia: «¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!».

  1. Jesús escuchó los gritos de ayuda. Cuando estamos en nuestra cotidianidad, cumpliendo con nuestras responsabilidades, pueden existir de repente gritos de ayuda, pero que el ruido del ambiente impide que escuchemos.
  2. Jesús se detuvo. En medio de nuestras ocupaciones es difícil detenerse a escuchar las necesidades de otros, no hay tiempo para escuchar esos gritos; pero, como Jesús debemos detenernos un momento y prestar atención al llamado que se nos está haciendo.
  3. Jesús preguntó: ¿Qué quieren que haga? Cuando nos detenemos y escuchamos, podemos saber que necesidades hay y de qué manera podemos ayudar.
  4. Jesús se compadeció y les tocó. En la tierra somos las manos de Dios para tocar, dar, abrazar, suplir; somos la boca del Señor para consolar, aconsejar, dar voz de aliento; somos los pies del Señor para ir hasta donde está la necesidad; somos el corazón de Dios para sentir compasión y ser ayuda en el momento que hay una necesidad.

Así como a Jesús se le presentó un llamado al servicio, a nosotros se nos pueden presentar, en nuestro discurrir diario, muchas personas con necesidades; nuestra respuesta debe ser como la de Jesús, escuchar, detenernos, preguntar y ayudar.

El Señor quiere que seamos sensibles a las necesidades de los demás y que brindemos nuestro servicio para aliviar las dificultades que otros tienen.