Mensaje 2021-Mar-19

… Cuando hable alguno, hágalo ciñéndose a las palabras de Dios; cuando alguno sirva, hágalo según el poder que Dios le haya dado, para que Dios sea glorificado en todo por medio de Jesucristo, de quien son la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

(1 Pedro 4:10-11 RVC).

Se nos manda servir

Dios nos dio muchos talentos, capacidades, habilidades para nuestro propio beneficio, pero mucho más para servir a quienes nos rodean. Cuando recibimos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, también nos da otros regalos llamados dones; los cuales son para ponerlos al servicio de los demás.

Algunas personas, muy conscientes de sus talentos, creen que tienen el derecho de usarlos como lo consideren conveniente. Otras creen que no tienen ningún talento. A ambos grupos el apóstol Pedro se dirige para decirles que todos tenemos algún don. También resalta que ninguno de los dones recibidos es para nuestro aprovechamiento exclusivo, sino que por el contrario, se deben dedicar dentro del servicio a los demás.

  1. Reconocer las capacidades con las que fuimos creados y luego recibir los dones de parte de Dios, nos hacen personas útiles en donde vivimos. Todos sabemos hacer algo específico, como hablar, escuchar, crear, cuidar, guiar, acompañar, dar y mucho más; si entendemos que esta forma de ser no es solo para beneficio propio sino para ponerlo al servicio de los demás, tendremos la satisfacción de haber cumplido con lo que se nos ha encomendado.
  2. Ser administradores de los dones que Dios nos ha entregado, saber en qué momento debemos ponerlos al servicio de otros, entender el momento correcto para suplir una necesidad, conocer la forma en que debemos acercarnos para servir a otros y así poder imitar y mostrar a Jesús, es la meta que nos corresponde definir como hijos de Dios.
  3. Cuando servimos a los demás, somos representantes de Dios en la tierra; rol que se desempeña no tanto para ser reconocido, sino para que el mundo vea a Dios en nuestros hechos: Esta es una de las formas que Dios usa para que podamos exaltarlo y que el mundo conozca que Él existe.

¿Cómo es glorificado Dios cuando usamos nuestros dones? Cuando los usamos como Él nos recomienda: para ayudar a los demás; ellos verán a Jesucristo en nosotros y lo alabarán por la ayuda que reciban (Mateo 5.16).

La orden de Dios es que pongamos nuestros talentos y capacidades al servicio de los demás, y así Su Nombre sea glorificado.