Mensaje 2020-Mar-17

ACUÉRDATE DE ÉL

Si aún tienes fuerzas para seguir, si aún consideras que tienes mucho para dar y muchas metas por lograr, si en estos tiempos de preocupación mundial consideras que aún no es tiempo de partir, este mensaje de Dios es para ti:

Acuérdate de tu Creador y hónralo mientras seas joven, antes de que te pongas viejo y digas: «La vida ya no es agradable». Acuérdate de Él antes de que la luz del sol, de la luna y de las estrellas se vuelva tenue a tus ojos viejos, y las nubes negras oscurezcan para siempre tu cielo. Acuérdate de Él antes de que tus piernas empiecen a temblar, y tus hombros se encorven. Acuérdate de Él antes de que tus dientes dejen de moler, y tus pupilas ya no vean con claridad. Acuérdate de Él antes de que la puerta de las oportunidades de la vida se cierre y disminuya el sonido de la actividad diaria. Ahora te levantas con el primer canto de los pájaros, pero un día todos esos trinos apenas serán perceptibles. Acuérdate de Él antes de que tengas miedo de caerte y te preocupes de los peligros de la calle; antes de que el cabello se te ponga blanco como un almendro en flor y arrastres los pies sin energía como un saltamontes moribundo, y la alcaparra ya no estimule el deseo sexual. Acuérdate de Él antes de que te falte poco para llegar a la tumba donde los que lamentan tu muerte llorarán en tu entierro. Sí, acuérdate de tu Creador ahora que eres joven, antes de que se rompa el cordón de plata de la vida y se quiebre la vasija de oro. No esperes hasta que la jarra de agua se haga pedazos contra la fuente y la polea se rompa en el pozo. Pues ese día el polvo volverá a la tierra, y el espíritu regresará a Dios, que fue quien lo dio” (Eclesiastés 12:1-7 NTV)

En estos tiempos de tribulación, este es un llamamiento para que tomemos conciencia del deber que tenemos para con Él mientras tengamos aún vida. En un lenguaje poético exquisito, se presenta una exhortación a los jóvenes para que practiquen desde temprana edad la verdadera devoción y el más fino fervor hacia Dios. Ser joven es emocionante, pero la euforia de la juventud puede convertirse en un obstáculo para acercarse a Dios, si la gente joven fija su atención en los placeres efímeros en lugar de los valores eternos.

El recuerdo del Creador es el mejor antídoto contra las constantes enfermedades morales de la juventud y la frivolidad a que están sujetas la niñez y la adolescencia. Dios es nuestro Creador, Él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos; por tanto, es nuestro legítimo Dueño y Señor; hemos de brindarle el honor, el respeto y la obediencia que le debemos como nuestro Hacedor.

Hemos de acordarnos del Creador antes de que llegue la vejez, antes de que vengan la enfermedad y la muerte, cuando ya no quedará otro contentamiento que el testimonio de una buena conciencia acerca de lo hecho en esta vida, y la expectación gozosa de una mejor vida en el cielo.

Se exponen en detalle las debilidades e infortunios de la decadencia, a fin de convencernos de no entregar al mundo lo mejor de nuestra vida, y olvidarnos de Dios. ¿Cómo podemos esperar que Dios nos ayude cuando seamos viejos, si no le servimos mientras somos jóvenes o aún tenemos fuerzas?

Se menciona el «cordón de plata de la vida» haciendo referencia al «hilo de la vida» que se quiebra en la muerte; «la vasija de oro» es probablemente el cráneo, que encierra el cerebro, lo más preciado del organismo humano; la «jarra de agua» es nuestra frágil humanidad; la «polea» que es la maquinaria necesaria para sostener el curso de la vida, se «rompa en el pozo» del que nuestro organismo recibía la constante provisión de «agua» para el sostenimiento de la vida. Con gran facilidad nos puede llegar la muerte, con rapidez y de manera intempestiva podemos regresar al polvo del que salimos. Consecuentemente, deberíamos tener la vida como un recurso que hay que usar sabiamente y no derrocharla frívolamente.

Es nuestro deber poner nuestras capacidades al servicio de Dios cuando todavía tenemos energías, fuerzas y buen desempeño. No las desperdiciemos en acciones perversas o sin significado que pueden convertirse en malos hábitos. Hoy es el día de buscar a Dios.