Mensaje 2021-Jun-9

La música, un regalo de Dios1

Es innegable la enorme influencia que la música tiene en la vida del hombre. Es un elemento siempre presente en las ocasiones especiales y en nuestra vida cotidiana. Muchos han declarado que “la música es un regalo de Dios”.

Sin embargo, actuamos como si la música nada tuviera que ver con el Creador, pues no nos detenemos a pensar acerca de lo que la Biblia enseña con relación a la música y el lugar que esta ocupa en el plan de Dios. En este sentido, consideremos tres aspectos importantes:

  1. La música tiene implicaciones espirituales: más allá de expresar bellas melodías, la música tiene el poder de tocar la parte espiritual del hombre; tiene una influencia espiritual que nos afecta positiva o negativamente, dependiendo del espíritu que gobierna a quien la interprete. Por eso los diferentes géneros musicales producen diferentes estados de ánimo y conducta en quienes los escuchan. Cuando una persona descuida la influencia de la música en su vida, puede traer muerte y destrucción a su casa aún sin darse cuenta de ello (Proverbios 21:16).
  2. Las palabras imparten vida o muerte: en la Palabra de Dios somos exhortados a vivir separados del mundo y su sistema de maldad, porque todo lo que hay en el mundo no proviene de Dios. En el contenido de la música de hoy lamentablemente encontramos todo lo contrario al mandamiento de Dios, ya que la gran mayoría de las canciones se dedican a promover abiertamente los deseos de los ojos, los deseos de la carne, la vanagloria de la vida, la traición, la inmoralidad y todo tipo de pecados.
  3. La música en el propósito de Dios: la música es buena porque fue creada por Dios para Su alabanza (Salmo 150). La Biblia dice que Dios busca adoradores, lo cual implica una entrega plena de todo nuestro ser a Él. Cuando aprendemos a ver la música dentro del propósito de Dios, entendemos que es un arma poderosa porque nos ayuda a elevar nuestros pensamientos y emociones hacia Él.

Definitivamente el tipo de música que escuchamos, es una clara evidencia del nivel de relación que tenemos con Dios y de nuestra condición espiritual real.

Como hijos de Dios, debemos escuchar la música que lo exalta y que promueve los valores bíblicos.

 

1 Tomado del libro “Escuchen … o dejen de escuchar” de Fredy Sierra Castro (2009), Ediciones Edifícate.