Mensaje 2020-Jun-30

El fin del camino del justo

Ahora el salmista compara al hombre justo con un árbol plantado junto a corrientes de aguas. Quizá él pensaba en algunas regiones de Israel que se caracterizaban por su aridez y escasa vegetación por causa de la falta de agua. Pero en medio de esa tierra desértica, de vez en cuando se producía el “milagro” de algunos espacios donde de repente aparecía una vegetación abundante. Eso se debía a las aguas corrientes que atravesaban aquella región. Allí los árboles podían absorber en el suelo húmedo las sustancias necesarias para mantener su vitalidad y belleza.

Dios no juzga a las personas con base en la raza, sexo, condición o nacionalidad. Las juzga con base en su fe en Él y en la respuesta que dan a Su voluntad revelada.

  1. Quienes obedecen con diligencia la voluntad de Dios, «son como árboles plantados junto a las aguas, junto a las corrientes echan sus raíces, y no verán cuando viene el calor, sino que sus hojas estarán verdes; y en el año de sequía no se fatigarán, ni dejarán de dar fruto» (Jeremías 17:8) y el Señor estará respaldándolos y la sabiduría divina guiará sus vidas.
  2. Cuando las Escrituras prometen «y todo lo que hagan, prosperará», no significa que seamos inmunes al fracaso o a los conflictos; ni es garantía de salud, fortuna o bienestar; sino que cuando procedemos en nuestras vidas con la sabiduría de Dios, el fruto y el resultado que se deriva de nosotros será bueno y recibirá la aprobación de Dios.

Así como un árbol absorbe el agua y produce muchos frutos, nosotros debemos alimentarnos de la Palabra de Dios, para que nuestras acciones honren a nuestro Creador. Para lograr metas que valgan la pena, es necesario tener la Palabra de Dios en nuestro corazón.

Es el momento de reflexionar en que sólo existen dos alternativas en la vida: optar por el camino de la obediencia a Dios, que nos conduce hacia la salvación, o tomar el sendero de la rebelión y la desobediencia que llevan a la condenación y al tormento. Asegúrate de elegir la senda correcta porque tu decisión determinará dónde pasarás la eternidad.

La persona que se nutre adecuadamente de la Palabra de Dios, incorporando sus enseñanzas a su vida, es la que finalmente llevará fruto. Debemos producir fruto para Dios y vivir de tal manera que se pueda decir que nuestras vidas reflejan la belleza de Dios nuestro Creador.

¡Si quieres seguir a Dios más de cerca, debes conocer y comprender lo que Él dice!