Mensaje 2020-Jun-27

Método de la oración al leer la Palabra

Puedes usar una variedad de métodos para meditar en la Escritura y aplicarla a tu vida. Cada uno hará hincapié en algo diferente, pero el objetivo es sacar siempre el máximo provecho de tu tiempo en la Palabra.

Este método consiste en colocar cualquier pasaje que estés estudiando en primera persona y orar de nuevo a Dios. Usando este método, durante tu tiempo a solas con Dios, no tienes que preguntarte si primero debes orar y luego leer la Biblia, o al contrario. ¡Haces ambas simultáneamente! Y sabes que tu oración será contestada porque está basada en las Escrituras.

1. Ora la palabra dirigiéndola a tu vida: este es un ejemplo de cómo puedes hacerlo con el Salmo 23: “Gracias, Señor, por ser mi pastor. Gracias por hacerme descansar en pastos verdes. Gracias por llevarme junto a aguas tranquilas. Gracias por restaurar mi alma. Gracias por guiarme en los senderos de la justicia por Tu nombre”.

2. Piensa en la oración: ¿Alguna vez has sentido cómo Dios te pide que veas más allá de las situaciones difíciles para que puedas ver los campos verdes a los que te quiere llevar después de la tormenta?

¿Alguna vez te sentiste caído y deprimido, y entonces Dios te restauró? ¿Te conduce Dios por caminos correctos? ¡Por supuesto! El Salmo 23, por ejemplo, te ofrece una gran oportunidad para agradecer a Dios por lo que ha hecho en tu vida.

3. Interpreta las situaciones de la Biblia y mira cómo puedes orar para dar fortaleza a tu vida; mira cómo la Palabra te puede dar paz; mira a través de la Palabra, cómo tu corazón puede ser conforme al corazón del Señor; pero también mira cómo puedes orar para evitar en tu vida ser ingrato con Dios, como lo fue en algunos momentos el pueblo de Israel, o ser altivo y desobediente, como lo fue Sansón en algunos episodios de su vida; mira cómo a través de la Palabra puedes conducirte éticamente, puedes conducirte en una vida de santidad.

Meditar en la Escritura usando el método de oración te abrirá un mundo completamente nuevo en la Palabra de Dios. La Biblia te da una base sólida para que tus oraciones tengan poder y precisión sobre tus necesidades y las de los demás.