Mensaje 2020-Jun-25

Tomando sabias decisiones

Uno de los errores más grandes que cometemos en la vida es olvidar cuánto influyen nuestras acciones en las personas que nos rodean. Alguno de los beneficios de consultar la Palabra de Dios es que aprendemos a tomar decisiones según la manera de pensar del Señor, especialmente cuando tiene que ver con nuestra vida espiritual. Los sabios principios que allí encontramos pueden ayudarnos a tomar buenas decisiones en todas las áreas de nuestra vida, pero cuando nos enfrentamos a decisiones que tienen una amplia gama de opciones, el comprender los principios bíblicos nos puede ayudar a escoger las mejores.

Todos enfrentamos decisiones a diario, pero ¿cómo podemos determinar cuáles son las mejores opciones, especialmente con respecto a las decisiones importantes y aquellas que parecen no tener respuesta? Si deseamos tomar sabias decisiones deberíamos empezar por:

1. Pedir a Dios que nos dé sabiduría: el apóstol Santiago en su carta nos dice que pidamos a Dios que nos dé sabiduría y el Señor nos dará ampliamente y sin reproche (Santiago 1:5). También en el capítulo 3 de su epístola nos dice que pidamos sabiduría de lo Alto (Santiago 3:17); esta sabiduría nos regulará nuestro actuar, nos ayudará en nuestras decisiones.

Como seguidores de Jesús nos corresponde prestar especial atención a nuestra conducta, viviendo como personas que pensamos lo que hacemos, y que aprovechamos cada oportunidad para hacer el bien, porque estamos experimentando tiempos difíciles (Efesios 5:15-16).

2. Pedir a Dios que nos dé entendimiento: Para tomar la decisión más certera no hay algo mejor que escuchar el consejo de Dios en Su Palabra que ilumina nuestro entendimiento (Salmo 19:8).

3. Pedir a Dios que nos guie: el salmista dice “instrúyeme, Señor en Tu camino” y el Señor Jesucristo nos enseñó en la oración que le digamos al Padre, que está en los cielos, que nos guíe según Su santa voluntad, la cual es buena, agradable y perfecta. La sociedad nos enseña a pensar solo en nosotros mismos; pero Dios nos instruye para que pensemos en los demás, no solo en nosotros. Debemos tener cuidado con nuestras decisiones, porque éstas pueden afectar nuestra propia vida y la vida de quienes nos rodean.

¿Qué dice la Biblia acerca de la toma de decisiones?

La Biblia está especialmente diseñada para ayudarnos a tomar la decisión más importante: la de arrepentirnos, cambiar y seguir a Jesucristo por el resto de nuestras vidas (Hechos 2:38; 1 Juan 2:6). Dios nos dice que lo tomemos a Él en serio, que le obedezcamos y escojamos las bendiciones y la vida eterna (Mateo 6:33; Deuteronomio 30:19-20).

Todas las demás elecciones que hagamos contribuyen con esta decisión y meta principal. Debemos evitar las decisiones que nos desvían de poner a Dios y Su justicia primero en nuestra vida.

Sin embargo, no toda decisión es una elección entre el bien y el mal. Muchas de nuestras decisiones diarias tienen varias opciones aceptables. Algunas de las más importantes también tienen una variedad de posibilidades, como qué carrera escoger, con quién casarse, o dónde vivir. En este sentido, la Biblia nos entrega principios que pueden ayudarnos a identificar y escoger las mejores opciones a la hora de tomar decisiones. Exploremos la sabiduría bíblica para encontrar algunas de esas claves.

¿De qué manera podemos definir y comprender el problema o la decisión que enfrentamos?

Antes de tomar una decisión y determinar el curso a seguir, una persona sabia mira cuidadosamente hacia el futuro, tratando de anticipar las consecuencias a largo plazo.

Cuando se trata de una decisión importante, debemos invertir el tiempo necesario para reunir todos los hechos, examinar la situación en profundidad, definir el problema con claridad, y considerar las diferentes opciones. Una vez que podemos describir el problema o la oportunidad con precisión, podremos ver más claramente el bosquejo de la mejor solución.

¿Cuál es entonces el punto de partida?

Una vez que comprendemos la magnitud del Dios que tenemos y vemos lo pequeños que somos en comparación, nuestra reverencia y temor hacia Él aumentan. Eso nos lleva a estudiar su Palabra para crecer no solo en conocimiento, sino también en la comprensión de sus principios fundamentales. Meditar y aplicar ese conocimiento y entendimiento bíblico mediante el Espíritu de Dios conlleva a la sabiduría según Su forma de pensar (Proverbios 2:2-6).

En consecuencia debemos honrar a Dios, buscar Su sabiduría, estudiar Su Palabra y orar para que nos ayude a encontrar los principios que tenemos que aplicar a la hora de tomar sabias decisiones.