Mensaje 2022-Jun-19

Serie: Hábitos administrativos (DAR)

El hábito de dar

Dios establece aquí el verdadero ejemplo del amor, la base de toda relación. Si se ama a alguien profundamente, se está dispuesto a darle amor a cualquier precio. Dios pagó, con la vida de su Hijo, el más alto precio que se puede pagar. Jesús aceptó nuestro castigo, pagó el precio de nuestros pecados, y luego nos ofreció una nueva vida que nos compró con su muerte.

Jesús fue generoso en todo el sentido de la palabra, no retuvo nada para sí, todo lo entregó. Vivió siempre pensando en favorecer a los demás con todo lo que dijo e hizo:

  1. Jesús dio vida: tocó el féretro de un hijo que había muerto y le dio vida (Lucas 7:12-15). Esta historia ilustra la salvación. El mundo entero estaba muerto en pecado, así como el hijo de la viuda lo estuvo; pero el corazón de Dios sobreabundó en compasión y envió a Jesús para darnos vida con Él.
  2. Jesús dio sanidad: La expresión de que Jesús “da” sanidad física y espiritual nos habla de un acto amoroso de Su gracia (Lucas 7:21).
  3. Jesús dio poder: envió a Sus discípulos a una especial tarea y les dio poder y autoridad para llevar a cabo la labor como Él había planeado (Lucas 9:1). Hoy también, nos da poder y autoridad para realizar el encargo que ha puesto en nuestras manos.
  4. Jesús dio alimento: tomó el pan, lo bendijo, lo dividió y lo compartió con quienes estaban con Él (Lucas 24:30), al igual que lo hizo con la multitud de cinco mil personas y en la última cena. El Señor está atento a todas nuestras necesidades y nos provee para cada una de ellas, conforme a Sus riquezas en gloria (Filipenses 4:19).

El hábito de Jesús de dar nos lleva a tomar la decisión de ofrecernos a nosotros mismos, con nuestro estilo de vida, junto con nuestro tiempo, dinero y recursos a favor de otros en el nombre de Jesús. Recordemos que cuando lleguemos al final de la vida, la pregunta será: “¿Cuánto hemos dado? y no ¿cuánto tenemos?” (George Sweeting).

Jesús entregó todo para el beneficio de toda la humanidad y su último acto de generosidad lo realizó con Su muerte en la cruz.