Mensaje 2022-Jun-16

Serie: Hábitos administrativos (USAR EL DINERO A LA MANERA DE DIOS)

Solo servir a Dios

Vivimos en una sociedad materialista donde muchas personas dedican sus vidas a ganar dinero y acumular propiedades, solo para dejarlo todo cuando se llega a la muerte.

Jesús dice que solo podemos servir a un señor y que prioritariamente debemos dedicar nuestra lealtad a las cosas que no se envejecen o se resecan, que nadie puede robar. Esta afirmación de Jesús nos obliga a plantearnos el lugar que deben ocupar en nuestra vida las posesiones materiales. La enseñanza de Jesús descansa sobre tres grandes principios:

  1. Todas las cosas pertenecen a Dios. La Escritura lo deja bien claro: “Del Señor es la Tierra y todo lo que hay en ella; el mundo, y todos los que lo habitan” (Salmo 24:1).
  2. Las personas son siempre más importantes que las cosas.
  3. La riqueza material es siempre un bien subordinado. La Biblia no dice que «el dinero es la causa de todos los males» pero sí dice que «el amor al dinero es la raíz de todos los males» (1 Timoteo 6:10).

Una inferencia surge de todo esto: el poseer riqueza, dinero, cosas materiales, no es un pecado, pero sí una tremenda responsabilidad. Si se poseen muchas cosas materiales, no es algo por lo que se deba felicitar, sino por lo que se deba orar, para que se usen como Dios manda y espera.

Para muchas personas el anhelo de tener dinero y lo que se puede adquirir con él, llega a tener mayor importancia que su relación con Dios, los asuntos espirituales o el servicio que deben prestar a otros. Se apegan tanto a las riquezas y a las posesiones que se transforman en esclavos de ellas.

Es el momento de escoger a quién servir: a Dios o al mundo y sus deleites.