Mensaje 2021-Jun-10

Alabando a Dios

Este salmo es un poema breve, pero elocuente, que sigue la nota marcada de gozo y exhortación a la alabanza. El cántico comienza con un llamado a todo el mundo para alabar a Dios, pues es Creador y Pastor de Su pueblo, y Sus adoradores deben entrar a Su presencia con acción de gracias y alabanzas, porque Él es bueno, misericordioso y fiel.

Solo Dios es digno de alabanza. Este salmo nos dice que recordemos la bondad de Dios y Su fidelidad, ¡y luego lo adoremos con acción de gracias y alabanza!:

  1. La alabanza y la acción de gracias son parte de todo tipo de oración. Presentarse ante Dios con acción de gracias no difiere de ir a nuestros padres terrenales con actitud de agradecimiento. Nada perturba más a un padre o madre que el hijo esté siempre exigiendo o quejándose, y se mantenga pidiendo más y más, sin apreciar lo que recibe. Por otro lado, cómo nos sentimos con aquellos hijos que se acercan y nos dicen: «Te agradezco por ser quien eres; te amo y sé que haces lo mejor que puedes por mí».
  2. Alabar a Dios es reconocer Sus atributos. Cuando oramos debemos estar muy conscientes de decirle a Dios que Él es el Padre que ama, que todo lo sabe, que todo lo puede y que siempre está presente. Necesitamos mantener siempre presente los atributos divinos para adorarlo por lo que Él es y por lo que Él hace en favor de Sus hijos.
  3. Podemos reconocer confiadamente que Él nunca nos dejará y nos abandonará. Debemos agradecer a Dios por Su presencia y pedirle que nos permita recordar todo aquello que nos impida tener una perfecta comunión con Él.

Debemos empezar cada día diciendo: «Padre celestial, te damos gracias por todo lo que has hecho y haces por nosotros. Merecíamos la condenación eterna, pero Tú nos diste la vida eterna ¿qué podemos hacer hoy para honrarte y servirte?».

Este salmo nos ofrece una clave para alcanzar éxito en la vida espiritual: entrar en la presencia de Dios con alabanzas, alegría y acción de gracias.