Mensaje 2021-Jul-19

Señales de la salvación

Cuando el apóstol dice “Hagan todo” se refiere a todas aquellas cosas que fomentan la comunión y unidad en la iglesia, en especial la humildad y la obediencia. La unidad y la armonía de los creyentes no pasará inadvertida en un mundo lleno de pecado y contrariedad. Como hijos de Dios debemos ser “estrellas en el firmamento” que alumbran en la oscuridad.

Cuando examinamos la línea de pensamiento de este pasaje vemos que el apóstol Pablo establece lo que podemos describir como las cinco señales de la salvación:

  1. Señal de la acción efectiva: el cristiano debe dar evidencia constante en su vida diaria de que está ocupándose realmente de su propia salvación; día a día debe ir cumpliéndose plenamente.
  2. Señal del temor y temblor: no se trata del terror y del temblor del esclavo que le tiene miedo a su amo, ni tampoco del miedo y el temblor ante la perspectiva del castigo. Procede de:
    • Un sentimiento de nuestra propia insignificancia e impotencia para enfrentarnos victoriosamente con la vida. No es el temor y temblor que nos hace escondernos de Dios, sino el que nos impulsa a arrojarnos en Sus brazos, con la seguridad de que sin Su ayuda no podemos enfrentarnos efectivamente con la vida.
    • Del horror de ofender a Dios: cuando amamos de veras a una persona, tememos el mal que le podamos hacer.
  1. Señal de la serenidad y la certeza: el cristiano lo hace todo sin murmuraciones ni discusiones.
  2. Señal de la pureza: Los cristianos han de ser irreprochables, sencillos y sin mancha. La pureza cristiana debe desembocar en una sinceridad total de pensamiento y carácter; La pureza cristiana es irreprochable a los ojos del mundo, sincera para consigo y apta para soportar el escrutinio de Dios.
  3. Señal del esfuerzo misionero: el cristiano ofrece a todos la palabra que da la vida. Este esfuerzo tiene dos aspectos:
    • Proclamación del Evangelio con palabras claras e inconfundibles.
    • Es el testimonio de una vida que es absolutamente recta en un mundo retorcido y pervertido.

Es el ofrecimiento de la luz en un mundo tenebroso. Los cristianos han de ser luces en el mundo. El cristiano ofrece y muestra rectitud en un mundo retorcido y luz en un mundo oscuro.

Las más altas normas se deben establecer si los cristianos han de vivir su fe en una sociedad que es moralmente torcida y espiritualmente perversa. Los creyentes se describen como hijos de Dios, no solamente en privilegios, sino en responsabilidades para vivir en el mundo como aquellos que pertenecen a Dios y muestran las semejanzas con Él. Los cristianos hemos de ser irreprensibles, sencillos y sin mancha.