Mensaje 2021-Feb-6

El camino de Dios

El pueblo de Israel fue muy obstinado al actuar como si supiera lo que Dios pensaba y planeaba. A veces también nosotros procedemos de la misma manera, creyendo que lo sabemos todo y que no nos vamos a equivocar. Sin embargo, sucede todo lo contrario, escogemos el camino inadecuado y terminamos llegando donde no queríamos. Esta es una actitud completamente antagónica con los propósitos y anhelos de Dios.

Actuamos neciamente al querer coincidir los planes y propósitos de Dios con los nuestros, o procurar encajarlo a Él en nuestros propios modelos. ¡Qué tan equivocados estamos!, pues el conocimiento y la sabiduría de Dios son infinitos, mucho más grandes que todo lo del hombre.

  1. El camino de Dios es diferente a los caminos humanos. El Evangelio es el camino de Dios. No es producto de la elaboración del hombre, pues nadie en esta tierra podría haberlo concebido. El evangelio es el poder de Dios que toma a un ladrón y lo convierte en una persona honesta, que transforma a un asesino en alguien con un corazón lleno de amor o que toma a una persona en pecado, la levanta y la hace pura como blanca lana.
  2. Debemos esforzarnos en ensamblar nuestros planes, anhelos y voluntad con los de Dios, que sí son buenos, agradables y perfectos. Debemos cambiar totalmente nuestros pensamientos. No es suficiente con romper y dejar las malas costumbres, sino que tenemos que luchar contra el proceder incorrecto. Arrepentirse es volver a nuestro Señor, contra quien nos rebelamos y aceptar la única alternativa que Él ofrece. Si lo hacemos así, Dios se multiplicará para perdonar como nosotros nos hemos multiplicado para desobedecer.

Debemos perdonar como lo hace Dios: olvidando la ofensa y no volviendo al pasado. Concentrándonos solo en la causa de Cristo, enfocándonos en Él e imitándole en todo. Esto nos asegurará que estaremos caminando y proyectándonos en la dirección correcta.

¡Confiemos verdaderamente en los designios de Dios. Él siempre tiene los mejores planes para nosotros!