Mensaje 2020-Feb-06

En Caná de Galilea había una fiesta de bodas en la que se encontraba María, que parece que tenía alguna responsabilidad. Tal vez tenía algo que ver con los preparativos, porque se preocupó cuando se dio cuenta de que faltaba el vino; y tenía suficiente autoridad para decirles a los criados que hicieran lo que les indicara Jesús.

María debía reconocer a Jesús no tanto como el hijo a quien había criado, sino como el Mesías prometido; entendió que era más que su hijo humano: era el Hijo de Dios, y el único hombre que puede actuar como Deidad. Él venía a cumplir con la agenda divina decretada por Dios mucho antes que la creación existiese.

Aun cuando no sabía lo que Jesús iba a hacer, aun cuando parecía que no le había prestado atención, María creía tanto en Él que se dirigió a los servidores y les dijo que hicieran lo que Jesús les dijera. María tenía la fe que permite confiar aun cuando no entiende. No sabía lo que iba a hacer Jesús, pero estaba segura de que lo que hiciera sería lo mejor. En todas nuestras vidas hay momentos en los que no sabemos por dónde caminar. En todas nuestras vidas suceden cosas que no comprendemos y a las que no les vemos ningún sentido. ¡Bienaventuradas las personas que, en tales casos, siguen confiando, aunque no puedan entender!

Debemos imitar la actitud de María de creer en Cristo y reconocerlo como Dios, al aceptar qué Él sabe siempre lo que se debe hacer, y que es el Único que debe recibir todo reconocimiento. Cuando presentamos a Cristo nuestros problemas, quizás pensamos que sabemos cómo Él los resolverá. Pero Él quizás tenga un plan diferente. Como María, debemos someternos y permitirle que resuelva nuestros problemas a Su manera.

Cuando la gracia de Jesús viene a nuestra vida, hay bastante y de sobra para todo. No hay necesidad en el mundo que pueda agotar la gracia de Cristo; hay una gloriosa superabundancia de gracia para todas las necesidades humanas de todos los tiempos. Juan nos está diciendo que las imperfecciones se han convertido en perfección en Jesús, y que la gracia se ha vuelto ilimitada, suficiente y más que suficiente para todas las necesidades.

¡Los que seguimos a Jesús, aun cuando nos hallemos en situaciones que no entendemos, debemos seguir confiando en que Él hará lo que es mejor!