Mensaje 2021-Feb-5

Un nuevo comienzo

Dios no olvidó a su pueblo, aun cuando estaba cautivo en Babilonia. Planeó darles un nuevo comienzo con un nuevo propósito: convertirlos en nuevas personas. En momentos de profundos problemas, tal vez parezca que Dios se ha olvidado de nosotros. Pero quizás nos prepara, como lo hizo con el pueblo de Judá, para un nuevo comienzo con Él en el centro de nuestra vida.

Justo cuando todos nuestros esfuerzos aparenten ser inútiles, el Señor tiene de nuevo planes para nosotros. La historia ilustra nítidamente la diferencia entre el pensamiento de Dios y los planes humanos. Lo que parece ser el fin de la esperanza es sólo el fin de sueños inicuos; con Dios siempre hay un futuro verdadero:

  1. Dios es el único líder que nos anima a seguir adelante, que confía en que podemos realizar la tarea encomendada y que está con nosotros a lo largo del camino. Sabe de dónde venimos, quiénes somos y a dónde nos dirigimos. Conoce nuestro futuro, sus propósitos son los mejores y están colmados de esperanza. Mientras el Dios que tiene el control de todo nos proporcione la agenda y nos acompañe en la ejecución de la misión encargada, podremos lograr el éxito esperado, a pesar de que se puedan presentar obstáculos en el proceso de llegar a la meta.
  2. Todo será lo que el buen Dios permita que suceda. A menudo no conocemos nuestro porvenir, pero el Señor nunca está en la incertidumbre. Aunque estemos preparados y esperemos que lo inesperado aparezca, Dios siempre hará que Sus planes se cumplan y que de todo se obtengan los mejores resultados. Nos dará, no las expectativas de nuestros temores ni las expectativas de nuestras fantasías, sino las expectativas de nuestra fe; cuyo fin, que Él ha prometido, será lo mejor para todos.

Cuando las cosas hayan llegado al extremo, comenzarán a mejorar. Cuando estemos bien dispuestos y listos para apreciar la bendición, Dios nos da respuesta a lo que le hemos pedido. No nos dará según la visión de nuestros temores ni según el deseo de nuestras fantasías, sino según la perspectiva de nuestra fe y en respuesta a nuestras oraciones.

¡Recordemos que Dios no hace nada a medias; que Él tiene más fe en nosotros que nosotros en Él!