Mensaje 2021-Feb-23

… Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

(1 Tesalonicenses 4:16-17 RVR60).

El Rapto de la Iglesia

El Rapto o el Arrebatamiento de la Iglesia es el primer evento del Regreso del Señor en el que Él, en un abrir y cerrar de ojos, vendrá sobre las nubes para resucitar a los muertos en Cristo y arrebatar a todos los creyentes vivos que conforman Su iglesia (1 Corintios 15:51-54).

El Rapto de la Iglesia ocurrirá unos momentos antes de la manifestación del hombre de pecado, el anticristo (2 Tesalonicenses 2:3-4), y el inicio del periodo de siete años de tribulación (3.5 años iniciales) y gran tribulación (3.5 años finales), periodo profetizado por el Señor Jesucristo en Mateo 24 y por Daniel en el capítulo 9. En el rapto:

  1. Los muertos en Cristo resucitarán primero y luego los creyentes vivos seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estar siempre con el Señor.
  2. Las personas vivas no creyentes se quedarán y deberán estar en la gran tribulación; aunque podrían tener la oportunidad de arrepentirse de sus pecados, creer en Jesús y en Su obra en la cruz y manifestar con sinceridad la aceptación del Hijo de Dios.
  3. Los no creyentes muertos ya no tendrán esperanza, porque desaprovecharon las oportunidades que Dios les dio de creer en Jesús y aceptarlo como el Señor de sus vidas (1 Tesalonicenses 4:13).

Porque Jesucristo resucitó, todos los creyentes también resucitaremos; todos los cristianos, incluyendo aquellos que estén vivos cuando Cristo regrese, vivirán con Él para siempre.

Dios convertirá nuestras tragedias en triunfos, nuestra pobreza en riqueza, nuestro dolor en gloria y nuestra derrota en victoria. Todos los creyentes a través de la historia se volverán a unir en la misma presencia de Dios, salvos y seguros. Como Pablo consoló a los tesalonicenses con la promesa de la resurrección, nosotros también debemos consolarnos y tranquilizarnos unos a otros con esta gran esperanza.