Mensaje 2020-Feb-02

La Palabra de Dios es uno de los tres (3) principales métodos para mantener una relación genuina con el Creador. Él nos invita a leerla, estudiarla, memorizarla y meditar en ella todos los días de nuestra vida. Dios está interesado en que cada uno de nosotros le conozcamos y nos acerquemos cada vez más a Él.

El nuevo cristiano necesita crecer espiritualmente tal como un bebé recién nacido necesita crecer físicamente. Esto implica ser protegido de todo lo que pudiera dañarle y ser nutrido por todo lo que es bueno. Esta nueva vida se da para permitirnos alcanzar la meta de una salvación plena y definitiva.

Una característica común a todos los niños es que ellos quieren crecer y ser como sus hermanos mayores o sus padres. Cuando nacemos de nuevo, llegamos a ser niños espirituales, y si disfrutamos de salud anhelaremos crecer. Desear la leche es un instinto natural de una criatura; y en el creyente una señal de desear el alimento espiritual que nos llevará a crecer. Una vez que vemos nuestra necesidad de la Palabra de Dios y empezamos a hallar nutrición en Cristo, nuestro apetito espiritual aumentará y empezaremos a madurar.

La nueva vida del cristiano no puede crecer si no renuncia a las costumbres, equivocaciones y faltas que practicaba en el pasado. Tan pronto se lleva a cabo esta reparación espiritual, la Palabra empieza a hacer su obra purificadora. El crecimiento espiritual siempre va acompañado por un deseo intenso y un deleite exquisito en la Palabra de Dios con la misma intensidad que el apetito de un bebé por la leche paterna.

El verdadero cristiano desarrolla un interés por la verdad de la Palabra de Dios cuando:

  1. Reconoce que ella es una fuente de vida confiable.
  2. Destierra el pecado de su vida.
  3. Admite la necesidad de la verdad de Dios.
  4. Procura el crecimiento espiritual.
  5. Considera con sensatez las bendiciones que a través de ella tiene Dios para toda persona dispuesta a relacionarse con Él.

Al ser salvos, todos los creyentes experimentan y comprenden, por Su Palabra, cuán benigno y lleno de gracia es el Señor para con todos los que confían en Él.

¿Es intenso tu deseo por la Palabra de Dios?

¡No olvides leer, estudiar, memorizar y meditar en la Palabra de Dios diariamente; ella es la única fuente de sabiduría y de conocimiento espiritual!