Mensaje 2020-Feb-14

Enfoque tridimensional

Si dirigimos la luz del sol a través de una lupa podemos lograr encender fuego. El calor del sol de forma difusa no calienta lo suficiente como para encender una hoja seca. Pero cuando la orientamos adecuadamente, se potencia y aunque el clima sea frío; podremos encender fuego. En nuestra vida para obtener grandes logros también hay que aprender a enfocarse. David lo había aprendido: “Una cosa he demandado y ésta buscaré”.

Nuestra victoria comienza cuando nos apoyamos en Dios antes que en las realidades; y esto consiste en enfocar nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones.

  1. Enfoca tus pensamientos en Dios: Se libra una batalla en nuestra mente que crea barreras para recibir las bendiciones que Dios tiene preparadas para nosotros. Estas barreras se fortalecen en la medida en que nos alejamos de Dios o no le damos el primer lugar. Sin embargo, en la medida en que nuestros pensamientos se enfoquen en Dios más allá de las realidades o de lo que observamos, veremos cambios de 180 grados en nuestras vidas.
  2. Enfoca tus palabras en Dios: Ante una eventualidad, ¿cómo es tu expresión verbal? ¿Escapan de tu boca maldiciones, palabras ofensivas, palabras negativas y de derrota? Siempre recordemos (y apliquemos) lo que dijo el salmista: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Señor, roca mía, y redentor mío” (Salmos 19:4 RVR1960).
  3. Enfoca tus acciones en Dios: La manera como reaccionamos y procedemos ante determinadas situaciones inusuales muestra qué tanto tenemos formado el carácter de Cristo en nosotros No es suficiente con desear estar en la presencia de Dios todos los días si no vivimos como si la presencia de Dios estuviera en nosotros todos los días. ¡Desea, luego vive!

¡Conocer a Dios deber ser nuestro primordial propósito en la vida!