Mensaje 2020-Feb-13

¿Cómo nos forma Dios?

Tú has sido formado por tus antecedentes en la vida y tus experiencias; la mayoría de las cuales estuvieron fuera de tu control. Dios permite estas experiencias dolorosas en tu vida para Su propósito y para moldearte.

  1. Es importante reconocer seis tipos de experiencias:
    • Familiares: ¿Qué aprendiste al crecer en tu familia?
    • Intelectuales: ¿Cuál fue la materia favorita en tu estudio?
    • Vocacionales: ¿En qué trabajo has sido más eficiente?
    • Espirituales: ¿Qué experiencia con Dios te ha marcado?
    • Ministerio: ¿Cuánto has servido a Dios?
    • Dolorosas: ¿Qué has aprendido de los problemas o pruebas?
  2. Dios no desperdicia el dolor: Dios usa la mayoría de las experiencias dolorosas de Sus hijos para Su propósito. El proyecto más grandioso surgirá de tu dolor más grande. Quién sino tú puedes ayudar a otros a pasar un momento de dolor parecido al tuyo. A fortalecer la fe de otros, a confiar en un Dios Todopoderoso. Ejemplos de dolor: alcohol, divorcio, enfermedad, quiebra económica.
  3. Si compartimos nuestro dolor ayuda: No deseches tu dolor, úsalo para ayudar a otros. Para que Dios use tus experiencias dolorosas debes estar dispuesto a compartirlas. Las personas crecen cuando les compartimos la manera en que Dios nos ayudó a salir de la dificultad. “Fuimos oprimidos y agobiados más allá de nuestra capacidad de aguantar y hasta pensamos que no saldríamos con vida. De hecho, esperábamos morir; pero como resultado, dejamos de confiar en nosotros mismos y aprendimos solo a confiar en Dios” (2 Corintios 1:8-9 NTV).

¡Debo entender que en medio de la crisis que trajo tanto dolor, hoy puedo ser útil en las manos del Señor!