Mensaje 2021-Feb-12

Provisión suficiente

Pablo manifiesta su gratitud a los filipenses por sus expresiones amables de afecto y por el regalo generoso que le habían enviado, y les expresa, que como él, se puede estar contento sin importar las dificultades que se estén enfrentando. Muchos de los Filipenses no gozaban, precisamente, de una situación económica desahogada, y el contribuir a la ayuda económica enviada al apóstol había supuesto un sacrificio, una privación. Así que pensando en ese esfuerzo realizado por ellos, Pablo les aseguró que Dios les supliría lo necesario de acuerdo con su situación.

Esta acción de Dios, por supuesto, se aplica a nuestra situación actual. Cuando Dios provee, para nuestras necesidades, siempre hay un excedente. Porque Él provee con abundancia y lo hace porque nos ama; y como hijos suyos que somos, conoce nuestras carencias y lo que realmente necesitamos.

«Todo lo que os falta» considera todas las necesidades materiales; «conforme a Sus riquezas» Dios prospera en proporción a Sus recursos infinitos, no solo con una cantidad determinada de sus riquezas.

  1. Podemos confiar en que Dios suplirá siempre nuestras necesidades. Él nos proveerá todo lo que necesitemos en esta tierra, aun el valor para enfrentar las vicisitudes de la vida y cuando nos sobrevenga la muerte. La promesa de Dios es suplir todo lo que Él ve que requerimos, en la medida de sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
  2. Es crucial recordar la diferencia entre nuestros deseos y nuestras necesidades. Puede que no recibamos todo lo que deseamos, sin embargo, al confiar en Cristo, nuestras actitudes y apetitos pueden cambiar de desear todo a aceptar su provisión y poder para vivir por Él.
  3. Esta provisión eterna aplica para todos, siempre y cuando nuestro proceder sea vivir conforme a las enseñanzas de Jesús, depositando nuestra confianza en Él y obedeciendo sus preceptos consistentemente.

Nuestro objetivo diario deberá ser: agradar en todo a nuestro buen Dios. Así liberaremos las bendiciones de Dios, preparadas para cada uno de nosotros y en todos los proyectos que emprendamos. La riqueza de Dios está disponible para los que le aman y aman a sus semejantes. El que da se hace más rico, porque la generosidad desata las bendiciones y los dones de Dios.

¡La medida de la bondad de Dios es infinitamente más grande que la actitud de dar que pueda tener el hombre!