Mensaje 2021-Ene-8

Exhortación a la gratitud

Con este salmo se termina el grupo de salmos denominados teocráticos. Es un poema breve, pero elocuente, que sigue la tendencia de los salmos anteriores de motivar al gozo y a la exhortación a alabar a Dios. Fue escrito para ser cantado mientras se entraba en el templo. El cántico comienza con un llamado a todo el mundo para alabar a Dios, pues es Creador y Pastor de Su pueblo; Sus adoradores deben entrar en el templo con acción de gracias y alabanzas, porque el Señor es bueno, misericordioso y fiel.

La exhortación “¡Alaben al Señor, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia!” aparece varias veces en la Biblia (1 Crónicas 16:34; 2 Crónicas 5:13; 2 Crónicas 7:3; Esdras 3:11; Salmo 100:5; Salmo 106:1; Salmo 107:1; Salmo 118:1; Salmo 136:1; Jeremías 33:11).

Es una contundente invitación a adorar a Dios con respeto y también con alegría y gratitud. Es menester conocer lo que es Dios en Sí mismo y lo que es para nosotros; el conocimiento es la madre de la fidelidad y de la obediencia. Conozcamos estas características con respecto a Dios, el Señor:

  1. Que Él es Dios: el único Dios vivo y verdadero Ser infinitamente perfecto y autosuficiente, que tiene en Sí mismo la fuente de Su ser y de todo ser. Espíritu eterno, incomprensible e independiente, primera causa y último fin de todo.
  2. Que es nuestro Creador: Él nos dio el ser, es el autor de nuestro cuerpo y el Padre de todo espíritu.
  3. Que por consiguiente a Él pertenecemos: «Puesto que Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos, no somos nuestros, sino de Él» (1 Corintios 6:19).
  4. Que Él es nuestro Supremo Soberano y Gobernador: «Pueblo suyo somos».
  5. Que Él es nuestro Bienhechor magnánimo: nosotros somos las ovejas de Su prado, a las que Él, como Buen pastor, guía y alimenta.

Si Él nos ha traído de nuevo a su redil después de habernos equivocado, indudablemente tenemos razón suficiente para bendecir Su nombre; que por tristes que puedan estar nuestros espíritus cuando nos miramos a nosotros mismos, tendremos no obstante razón para alabar al Señor, cuando miremos Su bondad y Su misericordia y lo que ha dicho en Su Palabra.

Solo Dios es digno de alabanza y todos debemos recordar la bondad de Dios y Su fidelidad para que lo adoremos con acción de gracias y exaltación. Tres expresiones de creciente intimidad nos acercan a Dios: sus puertas, sus atrios y la realidad de un Dios conocido por su nombre, con nuestra agradecida alabanza por lo que Él es: en sí mismo, completo, absolutamente bueno; en su inmutable actitud hacia nosotros, misericordia garantizada y, en nuestra experiencia constante de vida, totalmente fiel.