Mensaje 2021-Ene-2

Dar gracias a Dios por todo

En los momentos actuales existen seguidores de Jesús que cuando Dios no responde a sus oraciones como ellos lo esperan, afirman que esas oraciones no han sido contestadas. En estas circunstancias, es bueno recordar que, como hijos de Dios, Él siempre nos oye y contesta nuestras oraciones.

Con esta certeza, podemos llevar cualquier asunto ante Dios en oración, tanto temas importantes como cosas pequeñas. ¿Y cómo se pueden separar las cosas importantes de las que no lo son? Bueno, sabemos que para un Dios Todopoderoso e infinitamente grande, cualquier situación del ser humano, es un asunto pequeño; sin embargo, Dios por Su bondad y Su misericordia, considera que todo lo relacionado con Sus hijos, es importante y tiene gran significado para Él; y esto incluye , todas nuestras oraciones, súplicas y solicitudes.

No obstante, es primordial que tengamos presente las siguientes consideraciones:

  1. Es cierto que Dios sabe lo que necesitamos; no oramos para comunicarle a Dios nuestra necesidad, sino para informarle que somos conscientes de la necesidad que tenemos y que solo Él puede suplirla.
  2. Independientemente de la respuesta del Señor, debemos siempre reconocer que Él, que conoce el futuro, sabe qué es lo mejor para nosotros.
  3. El Señor puede responder negativamente a nuestras oraciones. En lugar de expresarle nuestra gratitud, nos queda un resentimiento porque no nos dio la respuesta que esperábamos. Sin embargo, debemos entender que muchas veces, lo más conveniente, es que recibamos una respuesta negativa a lo que hemos pedido.
  4. Cuando recibamos una negativa Suya, lo mejor es tomar la decisión de darle las gracias por su respuesta, sabiendo que sus propósitos son mejores que los nuestros (Isaías 55:8-9), que Él cumple Sus promesas y que siempre tiene reservado lo mejor para nosotros.

Así que, conociendo el Padre celestial que tenemos, reflexionemos nuevamente en las palabras del apóstol Pablo en Filipenses 4:6-7a: “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que Él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender”.

En todo tiempo, en todo lugar y en cualquier circunstancia, nuestro deber es presentarnos delante de Dios, honrándolo por lo que Él es y agradeciéndole por lo que Él hace.