Mensaje 2022-Ene-15

Serie: Consagración (Separados para Dios)

Refugio para los santos

En este salmo el rey David alaba a Dios por haber salido en defensa de su causa y haberle concedido la victoria sobre los enemigos de su país, y convoca a todos sus dirigidos para que se unan a él en los cantos de alabanza; ruega a Dios que le conceda subsiguientes ocasiones para alabarle, se llena de gozo con la seguridad de que Dios ha de juzgar al mundo, ha de proteger a su pueblo oprimido y ha de encargarse de sus implacables enemigos.

Dios, con todas las riquezas de Su gracia y poder, está siempre al alcance de todo aquel que de todo corazón le busca (Jeremías 29:13); Dios nunca le desampara. Él es el refugio a donde siempre podemos acudir, aunque experimentemos pruebas o sufrimientos. Dios nunca nos dejará ni nos desamparará, no importa lo que suceda. Podemos confiar en Su poder, en Su promesa y descansar en Él.

  1. Todo el significado del carácter de Dios está en Su Nombre; conocer Su nombre es conocerle a Él, y conocerle a Él es tener la vida eterna, conocerle a Él es amarle, confiar en Él y obedecerle. Su nombre es la garantía de que Él no abandona a quienes le buscan. Cuanto más se confía en Dios, mejor se le conoce. Quienes saben que el Señor es un Dios de sabiduría, poder y bondad infinitos, confiarán en Él aunque vivan en dificultad, persecución o tribulación. Quienes saben que es un Dios de inviolable verdad y fidelidad se alegrarán y reposarán en Sus exuberantes promesas.
  2. Debemos alabar y buscar al Señor con sinceridad y entrega, con todo nuestro corazón, no regocijándonos en la dádiva tanto como en el Dador, colocando toda nuestra confianza y esperanza solo en Él, que es el único y el verdadero Dios. El gran Libertador del pasado es el mismo Libertador del presente y del futuro; Sus bendiciones son tan permanentes como Él mismo.

Así como Salomón, apoyados en el carácter, el amor y la bondad que caracterizan a nuestro Dios y Señor, es que podemos afirmar: «Tuya es, Señor, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, Señor, es el reino, y Tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de Ti, y Tú dominas sobre todo; en Tu mano está la fuerza y el poder, y en Tu mano el dar grandeza y poder a todos» (1 Crónicas 29:11-12 RVR60).