Mensaje 2021-Ene-12

Gratitud en la cena

En este versículo y en el siguiente leemos las palabras con las que Jesús dio un nuevo significado a la comida de la pascua e instituyó la Santa Cena como recuerdo de Él mismo. Primero Jesús tomó “un pan” y expresó, con el pan en sus manos, una oración para dar gracias. En una comida de pascua judía los que estaban en la mesa aprobaban esta acción de dar gracias diciendo “amén”. Después se partía el pan sin levadura. Los pedazos se pasaban a los que estaban en la mesa. Mientras todos guardaban silencio al partir el pan, Jesús expresó las palabras de institución de la Santa Cena.

El versículo termina con las palabras de Jesús: “Hagan esto en memoria de mí”, lo que nos indica que debemos celebrar la Cena en memoria de la obra del Señor en la cruz. Nos obstante la importancia que la Cena del Señor tiene para todo cristiano, cada parte de esta declaración de Jesús tiene su importancia manifiesta. Hacemos aquí énfasis en el hecho de dar gracias por el alimento, como Jesús lo hizo en aquella oportunidad; esto también es una manera de hacer algo en memoria de Él:

  1. Bendecir la mesa es dar honor a Dios. Hace de nuestra humilde comida un acto de alabanza a Dios que es Padre proveedor y generoso (Filipenses 4:19).
  2. Bendecir la mesa es crear un ambiente fraterno. Cuando alguien bendice y da gracias por los alimentos, está creando un ambiente especial en el que todos nos sentimos unidos por la bondad de Dios.
  3. Bendecir la mesa nos ayuda a compartir. En algunas bendiciones de la mesa se acostumbra a pedir por los que no tienen pan, y eso nos hace conscientes del hambre que hay en el mundo. Apreciamos el pan nuestro de cada día y consideramos sagrados los alimentos; por lo tanto no podemos despreciar un alimento que le hace falta a muchos que se mueren de hambre.
  4. Bendecir la mesa es ejercer nuestro sacerdocio. Cuando bendecimos a Dios por los alimentos que vamos a consumir estamos ejerciendo nuestro rol como sacerdotes en el hogar. El que bendice representa a Cristo presente en medio de nosotros, en la Iglesia doméstica que es nuestra familia.
  5. Bendecir la mesa es dar testimonio de nuestra fe. En este mundo cada vez más alejado de Dios, el hecho de bendecir y dar gracias a Dios por los alimentos es un testimonio de fe, sobre todo si vamos a comer en público.

Bendigamos a Dios en cada momento y, de manera especial, en el momento en que compartimos los alimentos; enseñemos a los niños a bendecir la mesa para que esa semilla quede en sus corazones y de paso, para que aprendan a agradecer a su papá que les da los alimentos y a su mamá que los prepara. Hagamos de nuestras comidas en familia un momento especial en el que sintamos a Dios presente en espera del banquete celestial en el que compartiremos todos los hijos de Dios cuando estemos en Su presencia en el cielo.

Entendiendo que todo lo que somos y tenemos es por la gracia de Dios, orar por los alimentos debe ser un acto solemne de agradecimiento.