Mensaje 2020-Ene-12

El apóstol Pablo da consejos a Timoteo sobre lo que debe enseñar a los que son ricos en posesiones materiales, aquellos que tienen más que los bienes esenciales de comida, vestido y vivienda; no condena a estas personas ni les ordena que se deshagan de su riqueza, pero sí les llama a ser buenos mayordomos de los recursos que Dios les ha dado.

Se señalan aquí dos (2) peligros: la altivez y la dependencia del dinero. Una persona es altiva cuando tiene una opinión exaltada de sí misma. Los que cuentan con gran abundancia son tentados todo el tiempo a mirar con menosprecio a los demás y actuar como si fueran superiores. Las riquezas y el orgullo casi siempre van de la mano, y cuanto más rica es una persona, más tentada es a caer en el orgullo.

Es demasiado fácil para aquellos que tienen posesiones materiales imaginarse que el dinero asegurará cualquier cosa, mientras que una verdadera esperanza en Dios no es considerada. No se sugiere que las riquezas en sí mismas corrompen, o que las personas no deberían disfrutar lo que Dios les ha dado; sin embargo, lo adecuado es reconocer que todas las cosas vienen de Dios.

Los que tienen dinero deben ser generosos y agradecidos, pero no deben ser arrogantes solo porque tienen mucha riqueza. Deben tener cuidado en no poner su esperanza en el dinero, sino en el Dios viviente.

Todos debemos entender que Dios, en su infinita soberanía, es quien nos da todo lo que poseemos, con el fin de que seamos buenos administradores, ya sean bienes materiales, dones, habilidades o responsabilidades. Dios suministra una riqueza mucho mayor que la provista por cualquier tipo de inversión terrenal.