Mensaje 2021-Ene-11

La salvación viene del Señor

La preservación de Jonás tiene por objeto ser una evidencia de la misericordia divina y ser un tipo de Jesús, que fue sepultado en una tumba en donde nadie había estado (Jonás estuvo en el vientre de un pez en donde nadie había estado) y que resucitó, conforme a las Escrituras, después de tres días y tres noches (Mateo 12:40). También Jonás es tipo del pueblo de Israel, pues ambos fueron escogidos por Dios, comisionados por Él, desobedientes a Él, esparcidos entre las naciones, conocieron allí a Dios y fueron preservados milagrosamente.

El capítulo 2 del libro de Jonás describe el gran apuro en el que se halló Jonás en el interior del gran pez y el ánimo que recobró con la seguridad de la protección de Dios, a quien rinde alabanza, tras recomendar a todos que no vayan tras vanidades ilusorias. De esta experiencia de Jonás, aprendemos:

  1. Jonás había reconocido la mano de Dios en la tormenta y en el interior del gran pez; comprende de quién solo debe depender. Así nosotros hoy, debemos entender que solo de Dios debemos depender y en Él solo podemos confiar (Jeremías 17:5-8).
  2. Esta es una oración de agradecimiento, no una petición de liberación. Jonás estaba agradecido de no haberse ahogado y de ser librado de una forma extraordinaria; y lo sobrecogía pensar que había escapado de la muerte. Aun dentro del vientre del gran pez, Dios escuchó su oración. Podemos orar en cualquier parte y a cualquier hora, que Dios siempre nos escuchará. Para Dios, nuestro pecado nunca es demasiado grande, ni nuestra dificultad de tamaño desmedido.
  3. Obviamente el profeta no estaba en posición de debatir con Dios; sino que le dio gracias por salvarle la vida. Nuestros problemas deben llevarnos a aferrarnos a Él, no a negociar con Él para que nos libre de la dificultad. Solo nos corresponde alabar y dar gracias a Dios por lo que ya ha hecho y hace cada día, por Su amor y por Su misericordia.

Fue necesario un milagro de liberación para que Jonás procediera conforme a lo que Dios le había encargado. Como profeta, Jonás estaba obligado a obedecer las instrucciones de Dios, pero había tratado de evadir sus responsabilidades. Esta vez prometió cumplir con sus obligaciones.

La historia de Jonás comienza con una tragedia, pero hubiera sido una fatalidad si Dios le permite seguir huyendo. Esto nos enseña que cuando Dios nos encomienda algo, debemos tomar la decisión de obedecerle y agradecer la confianza que ha depositado en nosotros, y no huir del encargo que Él nos ha hecho. Es posible, que Dios no nos detenga como lo hizo con Jonás.