Mensaje 2020-Ene-11

Pablo afirma en este versículo tres cosas sobre la tentación:

  • Es totalmente seguro que las tentaciones aparecerán; son parte de la vida. Pero la palabra griega que se traduce por tentación quiere decir más bien prueba, lo cual es algo diseñado, no para hacernos caer, sino para que lo superemos y salgamos de ello más fuertes de lo que entramos.
  • Cualquier tentación o prueba que nos pueda sobrevenir no será nada nuevo; otros la habrán resistido y la habrán superado.
  • Con la tentación siempre hay una salida; nadie tiene porqué sucumbir a la tentación; porque, juntamente con ella, está la salida, que es una forma de vencer con el poder y la gracia de Dios. La expresión «sino que dará también juntamente con la tentación la salida» no es que Dios también causa las tentaciones, pues Él no tienta a nadie al pecado, sino que permite las tentaciones y proporciona la salida cuando la tentación se presente.

La fidelidad de Dios, que sale en ayuda de sus hijos y les da fuerzas en cualquier situación de tentación o prueba, encierra una promesa: “fiel es el Señor que nos fortalece y nos guarda del mal” (2 Tesalonicenses 3:3)

Todos podemos estar frente a deseos errados, tentaciones y pruebas, pero si otros han resistido nosotros también lo podemos hacer. Toda tentación puede ser resistida, porque Dios nos ayuda a:

  • Reconocer a aquellas personas y situaciones que originan el problema,
  • Rechazar todo aquello que sabemos que es erróneo,
  • Escoger sólo lo que es correcto,
  • Orar pidiendo la ayuda de Dios, y
  • Buscar la compañía de aquellos que aman a Dios y que serán de ayuda en tiempos de tentación.

Toda circunstancia difícil que entra a la vida de un creyente puede fortalecerlo, si obedece a Dios y permanece confiado en Su cuidado. Huir de la tentación es el primer paso hacia la victoria, y la obediencia a los preceptos del Señor, es el mejor sistema de seguridad.