Mensaje 2021-Ene-1

Siempre agradecidos

El quinto capítulo de la primera carta a los Tesalonicenses podríamos titularlo “La Venida de Jesucristo, una esperanza viva y estimulante”, porque nos recuerda cuál debe ser la conducta del cristiano ante la realidad del regreso de nuestro Señor. Si nuestra actitud no conduce a una vida de acción, algo está funcionando absolutamente mal. Su Segunda Venida nos debe impulsar hacia una vida de acción; aunque los creyentes muertos descansan en Jesús, a los creyentes vivos nos corresponde permanecer despiertos para Él.

Los versículos 16-18 nos muestran tres características de una iglesia genuina:

  1. Es una iglesia feliz: hay en ella un ambiente de gozo que hace que sus miembros se sientan siempre disfrutando, sin importar el tiempo, el lugar o la circunstancias. Si somos hijos de Dios, tenemos que encontrar siempre un motivo para alegrarnos. Un verdadero cristiano permanece en el gozo de saber que ya es miembro de la iglesia de Dios y que su futuro está asegurado.
  2. Es una iglesia que ora: somos llamados a considerar que nuestras oraciones son más efectivas si recordamos que «oran mejor juntos los que oran también a solas».

Orar sin cesar” no se refiere a orar de manera repetida y sin descanso, sino más bien a orar con persistencia y regularidad. No es posible permanecer todo el tiempo de rodillas orando, pero si es posible asumir una actitud de oración todo el tiempo. Este carácter se desarrolla sobre el reconocimiento de nuestra dependencia de Dios, teniendo en cuenta que Él siempre está con nosotros y manteniendo la determinación de obedecerle en todo. Con ello, encontraremos que es natural orar con frecuencia, conservando una constante conexión con el Señor.

  1. Es una iglesia agradecida: siempre hay motivos por los cuales debemos dar gracias; hasta en el día más desfavorable podemos enumerar las bendiciones de Dios. Es bueno recordar que si vamos de cara al sol las sombras estarán detrás de nosotros, pero si caminamos de espalda al sol todas las sombras se nos presentan por delante.

Nuestro gozo, nuestras oraciones y nuestro agradecimiento a Dios no debieran depender de las circunstancias o los estados de ánimo. Normalmente, obedecer estos tres mandamientos —estar siempre gozosos, orar sin cesar y dar gracias en todo—va en contra de nuestra inclinación natural. Cuando tomamos una decisión consciente para hacer lo que Dios dice, empezamos a ver todo desde una nueva perspectiva. Cuando hacemos la voluntad de Dios, descubrimos que es fácil estar gozoso y ser agradecido.

¡Una vida verdaderamente cristiana es una vida de gozo constante, con una actitud de oración permanente, dando gracias a Dios por todo!