Mensaje 2019-Dic-3

La Biblia dice que mientras Jesús estaba colgado en la cruz, “…sabía que su misión ya había terminado y, para cumplir las Escrituras, dijo: «Tengo sed». Había allí una vasija de vino agrio, así que mojaron una esponja en el vino, la pusieron en una rama de hisopo y la acercaron a los labios de Jesús” (Juan 19:28-29 NTV).

Cuando Jesús dijo “Tengo sed”, estaba mostrándonos cuánto en realidad nos ama a ti, a mí y a todos.

  • Jesús estuvo dispuesto a sufrir y hasta tener sed para que tú y yo pudiéramos ir al cielo. Esto se llama sufrimiento redentor, cuando sufres no por tus propios pecados sino a favor de otras personas. Jesús no hizo nada malo. Él era perfecto, y aun así lo mataron. ¿Por qué? Él murió por la redención de otros. El sufrió de sed para nuestro beneficio.
  • ¿Alguna vez has tenido sed para el beneficio de alguien más? El apóstol Pablo dice: “Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8 NVI).

En el año 1987, Jim estaba en un avión en la pista del aeropuerto de Detroit, esperando que despegara. Miraba por la ventana al avión que estaba delante, el Northwest 225. Jim vio despegar ese avión, que solo 20 segundos después cayó, causando la muerte a 155 personas. Solo una persona de ese avión sobrevivió: una niña de 4 años, llamada Cecilia, de Tempe, Arizona. Nadie pudo imaginar cómo ella salió con vida cuando todos murieron, hasta que le preguntaron lo que pasó. Cuando el avión comenzó a caer y los pasajeros se dieron cuenta que se estrellarían, la madre de Cecilia se quitó el cinturón de seguridad, se dio vuelta y se puso en frente de su niña. La rodeó con sus brazos, sus piernas y su cuerpo, rodeándola con su amor, protegiendo su niña. La madre dio su vida por su hija.

Esto es exactamente lo que es la redención. ¡Es lo que Jesús hizo por ti! Sufrió un infierno en la cruz de tal forma que tú no tengas que ir al infierno por la eternidad. Te cubrió y te protegió del castigo, las llamas y el dolor.

Dios demostró su amor por nosotros al experimentar sed y morir en la cruz. Por eso es que afirmamos: ¡Es incomprensible el amor de Dios y Su Hijo Unigénito!