Mensaje 2019-Dic-2

Si tuviéramos la cura para el cáncer y no le dijéramos nada a nadie, seríamos perversos. Si tuviéramos la cura para el sida y no la compartiéramos con nadie, mereceríamos estar en la cárcel. Pero aquellos de nosotros que seguimos a Jesús tenemos algo todavía más importante. Sabemos cómo otros pueden recibir el perdón de su pasado, tener un propósito para la vida y tener un hogar en el cielo.

Dios dice que, si queremos sus bendiciones, necesitamos compartir el mensaje. Pablo lo escribió en la carta a Filemón: “Pido a Dios que el compañerismo que brota de tu fe sea eficaz para la causa de Cristo mediante el reconocimiento de todo lo bueno que compartimos” (Filemón 6 NVI).

  • En otras palabras, no mantengamos en secreto nuestra fe en Jesús. Hablémosle a otras personas al respecto. Invitémoslos a la iglesia. regalémosles una Biblia. Compartamos con ellos un libro o un recurso sobre lo que significa seguir a Jesús. ¡Dios nos bendecirá cuando lo hagamos!
  • Todos tenemos diferentes roles. Puede que no seamos predicadores o misioneros, pero podemos tomar parte en compartir las buenas nuevas con otros, y seguramente seremos recompensados. Quienes están a nuestro alrededor, probablemente estén interesados en conocer lo nuevo que han visto en nosotros; no desaprovechemos la oportunidad de compartir con ellos el mejor regalo que hemos recibido.

La Biblia dice: “El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo” (1 Corintios 3:8 NVI).

Si somos fieles compartiendo lo bueno que ya hemos recibido de Jesús con otras personas, nos estamos preparando para un día espectacular cuando lleguemos al cielo. ¿Te puedes imaginar cómo será cuando veas en el cielo a las personas a las que les compartiste tu fe? ¡Esa será una bendición que no se podrá comparar con nada!

Recordemos que ¡Si queremos las bendiciones de Dios, necesitamos compartir Su mensaje!