Mensaje 2019-Dic-1

Según el diccionario, libertad es la facultad y el derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad.

El estado de libertad define la situación, circunstancias o condiciones de quien no es esclavo, ni sujeto, ni impuesto al deseo de otros de forma coercitiva.

  • Jesús te da la verdadera libertad: El mundo define la libertad como una vida sin restricciones: “Yo puedo hacer lo que quiero hacer y decir lo que quiero sin que nadie me diga qué hacer”. Todos los demás pueden ser calcinados por ti, pero tú lo vas a hacer a tu manera. El mundo dice que puedes tener tu libertad, pero sólo siendo completamente egoísta.

A pesar de todo, la Biblia dice que la única forma de una verdadera libertad es a través de Jesús: “Así que, si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres” (Juan 8:36 NVI).

Pero la verdad es que el pecador no está haciendo su voluntad, sino la del pecado. Una persona puede dejar que un hábito la tenga en un puño de tal manera que no pueda soltarse. Puede dejar que el placer la domine totalmente que ya no se pueda vivir sin él. Puede dejar que alguna autolicencia se adueñe de tal manera de ella que le resulte imposible desligarse. Puede llegar a tal estado que, al final, como decía Séneca, odia y ama su pecado al mismo tiempo. Lejos de hacer lo que quiere, el pecador ha perdido la capacidad de hacer su voluntad. Es esclavo de sus hábitos y seudoplaceres que le tienen dominado. Esto es lo que Jesús quería decir. Ninguna persona que peca se puede decir que es libre.

La verdadera libertad, es la libertad del miedo, donde eres verdaderamente libre de la culpa, la preocupación, la amargura, y la muerte, por causa del pecado y la desobediencia a Dios. Eres libre para dejar de pretender, porque eres libre para ser tú mismo.

  • ¿Cómo te deshaces de esa clase de miedos? ¡Al permitirle a Dios amarte! El Apóstol Juan enseña que: “En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor” (1Juan 4:18a NTV).

Cuando te das cuenta lo mucho que Dios te ama, comenzarás a vivir en una verdadera libertad. De hecho, le rindes adoración a Dios cuando reconoces que “Dios es amor”. Es un acto de adoración aceptar que Él es un Dios amoroso, cariñoso y generoso en quién podemos confiar: “Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos” (1 Juan 4:16b NTV).

¡Jesús te da la verdadera libertad!