Mensaje 2022-Ago-2

Serie: Normas del buen trato (SER AGRADECIDOS)

Debemos ser agradecidos

Este mandato aparece en el primer versículo y en el último del Salmo 118 y también en otros apartes de la Biblia (Salmo 106:1; 107:1; 136:1 y 1 Crónicas 16:34). La mayoría de los versículos enumeran las razones por las que debemos darle gracias: “porque Él es bueno y porque para siempre es Su misericordia”.

Los hijos de Dios somos personas agradecidas, porque nos damos cuenta de lo mucho que hemos recibido y porque sentir y expresar agradecimiento nos fortalece:

  1. Todo viene de Dios. Es importante recordar que todo lo que tenemos es un regalo de Dios. El agradecimiento mantiene nuestros corazones en una relación correcta con el Dador de todos los buenos dones.
  2. Dar las gracias nos recuerda lo mucho que tenemos. Cuando damos las gracias continuamente, recordamos lo mucho que hemos recibido de Dios. Cuando nos centramos en las bendiciones y no en los deseos, somos más felices. Cuando empezamos a agradecer a Dios por las cosas más sencillas, nuestra perspectiva cambia y nos damos cuenta de que no podríamos existir sin las bendiciones misericordiosas de Dios.
  3. Dar gracias por todo. Debemos ser agradecidos no sólo por las cosas que nos gustan, sino por las circunstancias adversas. Cuando nos proponemos dar gracias a Dios por todo lo que Él permite que suceda, contrarrestamos la amargura. Le agradecemos por Su promesa de que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).

Podemos tener corazones agradecidos para con Dios incluso cuando no nos sentimos agradecidos por las circunstancias. Podemos afligirnos y seguir siendo agradecidos; podemos sentir dolor y aun así estar agradecidos; podemos estar enojados y aun así estar agradecidos con Dios. Dar gracias a Dios en todo tiempo mantiene nuestros corazones en una relación correcta con Él y nos libera de una serie de emociones y actitudes malsanas que nos roban la paz que Dios quiere que experimentemos.

La acción de gracias y la alabanza siempre van juntas. No podemos alabar y adorar a Dios adecuadamente sin ser agradecidos.