Mensaje 2021-Abr-5

Jesús, el único referente

Este versículo cierra la sección anterior que viene desde 1 Corintios 10:23, en donde Pablo exhorta a los creyentes de Corinto a que sigan el ejemplo de él, como él sigue el de Cristo. El apóstol se refiere a la imitación de su disposición de vida, una disposición de abnegación por el bien de otros. Con esta actitud, Pablo mismo está imitando al Señor Jesucristo, que no buscó su propio provecho sino que se sacrificó a sí mismo para salvación de los pecadores.

¿Por qué dice Pablo: «Sigan mi ejemplo»? En ese momento, los creyentes en Corinto no sabían mucho acerca de la vida y el ministerio del Señor Jesucristo. Pablo no podía decirles que imitaran a Cristo porque los evangelios todavía no habían sido escritos, por lo tanto no tenían suficiente conocimiento de cómo era Jesús. La mejor manera de guiar a estos nuevos cristianos era mostrándoles a un Cristo en quien confiaran. Una exhortación similar hace el apóstol a los creyentes de Filipos (Filipenses 3:17).

Imitar a Jesús o vivir como vivió Cristo no significa escoger doce discípulos, realizar grandes milagros y ser crucificado. No podemos tratar de imitar la vida de Cristo, porque mucho de ella tuvo que ver con su identidad como Hijo de Dios, su misión especial al morir por el pecado y el contexto cultural del mundo romano del primer siglo. Para vivir hoy como Cristo vivió, para imitarlo a Él, debemos seguir Su ejemplo de total obediencia a Su Padre.

Para caminar con Dios es necesario ser como Jesús, seguir Sus pasos y, de ser necesario, dejarlo todo por Él, así como los discípulos un día dejaron todo para seguirlo. ¿Cómo podemos imitar a Jesús?:

  1. Acercándonos cada día a Él: Teniendo intimidad con Dios a través de la oración (Jeremías 33:3), de la lectura y la meditación de Su Palabra.
  2. Hablando de manera diferente: Sin ira y amargura en nuestro vocabulario, haciendo un buen uso del idioma (Efesios 4:29).
  3. Pensando como Él: Buscando cada día que nuestra mente sea transformada (Romanos 12.2).

Fuimos creados para estar cerca de Dios. Para esto es necesario vivir una vida íntima con Él, en una búsqueda constante de Su presencia, para así poder cambiar todo lo que nos impide caminar hacia el propósito de Dios para nuestra vida.

La comodidad puede estancar ese propósito que el Señor tiene para cada uno; así que tendremos que estar dispuestos a dejar nuestra zona de confort, abandonar las ideas de cómo se deben hacer las cosas y prepararnos para nuevos desafíos y metas de crecimiento para nuestra vida.