Mensaje 2021-Abr-29

Definición de discipulado

El llamamiento primordial de Jesús a Sus discípulos se aprecia en Sus palabras: “venid a mí” (Mateo 11:28) y “venid en pos de mí” (Mateo 4:19). El evangelio de Marcos registra que: “Y estableció a doce para que estuviesen con Él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios” (Marcos 3:14-15).

Observemos que la relación de Jesús con Sus discípulos precedió a la misión que Él les encargó. El discipulado es la actividad personal intensa de dos o más personas que se ayudan recíprocamente a experimentar una relación creciente con Dios. El discipulado es ser antes de hacer, madurar antes de ministrar, tener carácter antes que carrera.

  1. Todo cristiano es discípulo y discipulador al mismo tiempo dentro del contexto de sus relaciones cristianas. Tenemos el sobrecogedor privilegio y responsabilidad de ser maestros y aprendices de lo que significa ser en Cristo, caminar en el Espíritu y vivir por fe.
  2. Podemos desempeñar un rol en la familia, iglesia o comunidad cristiana que nos confiere la responsabilidad específica de discipular a otras personas; este rol puede ser el de cónyuge, padre, pastor, maestro, líder de grupo pequeños, entre otros. Sin embargo, aun como discipuladores nombrados nunca dejamos de ser discípulos que aprendemos y crecemos en Cristo a través de nuestras relaciones.
  3. De manera contraria, puede que no tengamos una responsabilidad formal de discipular a alguien pero nunca dejamos de ser discipuladores. Tenemos la oportunidad de ayudar a crecer en Cristo a nuestros hijos, amigos y otros creyentes por medio de la relación de afecto, compromiso y cuidado que tenemos con ellos.

Cada cristiano es, análogamente, consejero y aconsejado en el contexto de sus relaciones cristianas. Un buen consejero debe ser un buen discipulador y un buen discipulador debe ser un buen consejero pues, bíblicamente, son el mismo rol. El nivel de madurez que tengamos puede determinar que realicemos mucha consejería cristiana pero, de todos modos, habrá momentos en que necesitamos buscar o recibir el consejo de otros cristianos.

Nunca habrá un solo día en que nosotros no nos necesitemos unos a otros.

 

1 Tomado del libro “Diariamente en Cristo, un devocional” de Neil y Joanne Anderson (1994), Harvest House Publishers. Miami, Florida.