Mensaje 2021-Abr-27

La amabilidad es el amor en acción1

Si la paciencia es la manera en que el amor reacciona para reducir al mínimo una circunstancia negativa, la amabilidad es la manera en que el amor actúa para aumentar al máximo una circunstancia positiva. La paciencia evita un problema; la amabilidad crea una bendición. Una es preventiva, la otra es dinámica. Estas dos caras del amor son las piedras angulares sobre las cuales se construyen los demás atributos de las personas.

El amor nos hace amables; y la amabilidad nos hace agradables. Cuando somos amables, las personas quieren estar cerca de nosotros; perciben que somos buenos con ellas y que les hacemos el bien.

La Biblia declara: «La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. Así hallarás favor y buena estimación ante los ojos de Dios y de los hombres» (Proverbios 3:3.4 NBLA). Amabilidad puede parecer un término genérico para definir, y más aún para poner en práctica, sin embargo tiene cuatro ingredientes esenciales:

  1. Cortesía: cuando obramos con amabilidad, tenemos cuidado de cómo tratamos a los demás y jamás somos demasiado severos. Aún si es necesario decir algo difícil, hacemos lo imposible para lograr que se escuche de la manera adecuada.
  2. Servicio: ser amable significa que cubrimos las necesidades del momento. La amabilidad adorna a las otras personas con la capacidad de servir a los demás. La amabilidad hace que las personas tengan la curiosidad de descubrir lo que otros necesitan.
  3. Buena disposición: la amabilidad nos inspira a estar dispuestos. En lugar de ser obstinados, cooperamos y nos mantenemos flexibles. En vez de quejarnos, buscamos razones para llegar a acuerdos y adaptarnos a las circunstancias.
  4. Iniciativa: la amabilidad piensa de antemano y luego da el primer paso. La persona amable saluda primero, sonríe primero, sirve primero y perdona primero. No necesita que el otro haga las cosas bien para demostrar amor. Cuando obramos desde la amabilidad, vemos la necesidad y damos el primer paso.

Es difícil demostrar amor cuando tenemos poco o nada de motivación. Sin embargo, el amor en esencia no se fundamenta en los sentimientos; sino que toma la determinación de manifestar amabilidad aun cuando parezca no haber recompensa. Nunca aprenderemos a amar a los demás hasta que aprendamos a ser amables.

 

1 Tomado del libro “El desafío del amor” de Stephen y Alex Kendrick (2008), B&H Publishing Group. Nashville, Tennessee 37234.