Mensaje 2021-Abr-23

Compasión y perseverancia1

Aquí vemos otra de las facetas distintivas del perfecto siervo de Dios: Su profunda compasión, paciencia y misericordia para con los débiles, quebrantados y olvidados del mundo, para quienes traería la justicia de Dios.

La naturaleza del perfecto siervo de Dios continúa manifestándose a través de nuestras vidas en estos dos nuevos aspectos:

  1. Su compasión: “No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare”. La caña es una débil planta cilíndrica alta y delgada, que fácilmente se puede quebrar. El pabilo que humea es una mecha que ha perdido su llama, y que bien puede extinguirse por completo, o volver a arder con fuerza si recibe un poco de fuego. Estas ilustraciones describen la vida de quienes están a punto de perder toda esperanza y quedar sumidos en el fracaso. Para ellos, Jesús es fuente de salvación, fortaleza, restauración, aliento etc.

Un genuino siervo de Dios se caracteriza por ser comprensivo, compasivo y paciente, para con los débiles que flaquean. Los siervos de Dios somos instrumentos para sanar, formar, sembrar esperanza y avivar en la fe a quienes Dios ponga en nuestro camino o bajo nuestra responsabilidad; debemos estar comprometidos en ayudar a que la luz de otros brille más y mejor.

  1. Su perseverancia: “no se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia”. Jesús sabía que venía al mundo para traer la justicia de Dios a las naciones de la tierra. El Señor nunca perdió de vista este propósito, sino que perseveró hasta que pudo declarar en la cruz: “todo se ha cumplido”.

De la misma manera, todo siervo que ha sido establecido por Dios, ha recibido de Él la fortaleza necesaria para seguir adelante sin importar las presiones, los ataques o las desilusiones que tenga que enfrentar en el cumplimiento de la labor que le ha sido encomendada.

Un genuino siervo de Dios no se detiene, no retrocede y no renuncia, porque está totalmente comprometido en la tarea de hacer la voluntad de Dios y ver el reino de Dios establecido en la tierra. Y para esto, está dispuesto a dedicar plenamente su potencial y sus mejores esfuerzos, como lo hizo el apóstol Pablo (Hechos 20:24).

Todas estas características del perfecto siervo de Dios (Jesucristo), deben estar expresadas en nuestra conducta como servidores del Dios Altísimo.

 

1 Tomado del libro “Siervos por naturaleza” de Fredy Sierra Castro (2010), Ediciones Edifícate.