Mensaje 2021-Abr-21

El siervo del Señor1

Al considerar el carácter y la obra de Cristo anunciadas por medio del profeta Isaías (Isaías 42:1-4) podemos identificar algunas de las características fundamentales del perfecto siervo de Dios, y que Él desea ver manifestadas en nuestras vidas igualmente.

Es importante recordar que nuestra vida espiritual se caracteriza por el hecho de que Cristo mismo ha venido a morar en nuestro interior, por medio del Espíritu Santo. No estamos hablando simplemente de imitar a Jesús, sino de permitir que la naturaleza del perfecto siervo de Dios se manifieste a través de nuestras vidas en los siguientes aspectos:

  1. Dependencia del padre: “He aquí mi siervo, yo le sostendré” (Isaías 42:1 RVR60). Jesús cumplió a plenitud Su ministerio porque sabía perfectamente de dónde provenía su autoridad para actuar. Este es el primer aspecto importante para vivir con éxito una vida al servicio de Dios: entender que hemos sido establecidos directamente por Él.

Los beneficios que puede recibir un siervo que sabe y declara que le pertenece a Dios, que es sostenido por Él y que cuenta con Su respaldo, incluyen una completa seguridad para realizar cualquier proyecto que Dios le confíe, un mayor compromiso para con Dios y Su obra, y una actitud correcta para con los demás siervos.

  1. Su aprobación: “mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento”. Jesús no solo sabía que provenía del Padre y que era sostenido por Él, sino también que contaba con Su amor y aceptación de una manera única y especial.

Asumir la naturaleza de un siervo es entender que Dios se agrada de todos los que estamos en Cristo (Efesios 1:4-6). Este entendimiento solo es posible cuando, al igual que Jesús, hemos escuchado la voz de nuestro Dios de una manera íntima y personal diciendo: “tú eres mi hijo, y me agrada lo que haces para mí”.

Desarrollar el encargo que el Señor nos ha hecho, de acuerdo con estas verdades, es algo que nos dará la confianza necesaria para enfrentar y superar cualquier circunstancia adversa.

Un genuino siervo de Dios es alguien que ha entendido muy bien que nada de lo que hace lo hace en su propio nombre, sino que es precedido por la autoridad del Padre y por lo tanto cuenta con Su pleno respaldo.

 

1 Tomado del libro “Siervos por naturaleza” de Fredy Sierra Castro (2010), Ediciones Edifícate.