Mensaje 2021-Abr-2

Constante comunión con Dios

La amistad con Dios se construye y se fortalece al compartir todas nuestras experiencias de vida con Él. Como hijos de Dios, necesitamos permanecer en constante comunión con el Señor, con el Único que tiene control de todo y que puede transformar las circunstancias a nuestro favor.

Por supuesto, es importante establecer el hábito de un tiempo diario con Dios, pero Dios quiere más que una cita en nuestra agenda. Él quiere ser incluido en cada actividad, cada conversación, cada problema, e incluso cada pensamiento.

  1. Podemos estar teniendo una continua e ilimitada conversación con Dios a través de cada día, hablando con Él acerca de cualquier cosa que estamos haciendo o pensando en ese momento. El hábito de “nunca dejar de orar” de 1 Tesalonicenses 5:17 significa conversar con Dios cuando compramos, manejamos, trabajamos o realizamos cualquier actividad diaria.
  2. Una idea equivocada muy común es que “pasar tiempo con Dios” significa estar a solas con Él. Por supuesto, como Jesús demostró, necesitamos tiempo a solas con Dios, pero esa es solo una fracción de nuestro tiempo despierto. Todo lo que hacemos puede ser “pasar tiempo con Dios”, si Él está invitado a ser parte de ello y nos mantenemos al tanto de Su presencia.
  3. La clave de una amistad con Dios, no es cambiar lo que hacemos, sino cambiar la actitud hacia lo que hacemos. Lo que normalmente hacemos para nosotros mismos, comenzamos haciéndolo para Dios, ya sea comer, bañarnos, trabajar o descansar.

Continuamente sentimos que debemos “alejarnos” de nuestra rutina diaria para poder adorar a Dios, pero eso es solo porque no hemos aprendido a disfrutar de Su presencia todo el tiempo. Podemos adorar a Dios a través de las tareas comunes de la vida.

Este es el ideal de Dios. En el Edén, la adoración no era un evento al cual asistir, sino una actitud continua; Adán y Eva estuvieron en constante comunión con Él. Dios está con cada uno todo el tiempo, de manera que no hay lugar más cercano a Dios que el lugar donde justo estamos ahora. La Biblia dice, “y un Dios y Padre de todos, el cual está por encima de todos, actúa por medio de todos, y está en todos” (Efesios 4:6 RVC).

La amistad con Dios se fortalece cuando no dejamos de orar.