Mensaje 2021-Abr-25

Siervos por naturaleza1

Desafortunadamente muchos han llegado a pensar que el llamado a una vida de servicio es solamente para los pastores y para los líderes espirituales en general. Piensan que el término siervo es un sinónimo de líder. No obstante, la palabra siervo debe ser entendida como un sinónimo de “creyente”. ¡Todo creyente es un siervo por naturaleza!

De la misma manera están los que han llegado a considerar el liderazgo como algo superior al servicio. Actualmente se habla mucho en el ámbito cristiano de ser líderes, “líderes de éxito”, de influencia mundial y de grandes resultados. Pero el punto de vista del Señor Jesucristo con relación a este tema es bien claro. La clase de liderazgo que Él ve con agrado no es el que procura la auto promoción, sino el que está caracterizado por el servicio, el sacrificio y la entrega desinteresada.

No es que se esté en contra del liderazgo espiritual efectivo, sino que nunca nadie llegará a ser un buen líder, si no aprende primero a ser un excelente siervo; un símbolo de trabajo sacrificado y silencioso que está dispuesto a realizar su función sin importar si es reconocido o no. Un siervo genuino es alguien que ha establecido un compromiso ante Dios, en el que está dispuesto a ocupar diferentes posiciones sin distinción:

  1. Estar a solas, para recibir las instrucciones de Dios.
  2. Estar delante de la gente, para enseñarles y dirigirles.
  3. Estar entre la gente, para trabajar en el desarrollo de la labor que Dios le ha asignado.
  4. Estar detrás de ellos cuando sea necesario, para alentarles y ayudarles a levantarse si han tropezado o caído.

Es de vital importancia que entendamos que como creyentes somos siervos por naturaleza, ya que cuando creamos y asumamos esa naturaleza, nuestro servicio a Dios dejará de ser una lucha o un esfuerzo humano, y pasará a ser algo normal en nuestras vidas. Una cosa es esforzarnos por servir, y otra muy diferente es que lo hagamos de manera natural y espontánea, lo cual solo puede ocurrir cuando sabemos que para esto fuimos creados y dotados de manera especial por Dios. Pablo en su epístola a los Romanos nos dice que al ser liberados del pecado, fuimos hechos siervos de Dios (Romanos 6:22).

Es importante por ello que reflexionemos sobre la naturaleza de un siervo, ya que el nivel de conocimiento que tengamos de ésta determinará en gran medida el nivel de efectividad que podamos alcanzar en nuestro servicio a Dios. Para esto, la principal y única fuente de información es el mismo Hijo de Dios, quien asumió la naturaleza de un siervo primero que nosotros, para entregar Su vida y manifestar el amor que Dios tiene por la humanidad.

 

1 Tomado del libro “Siervos por naturaleza” de Fredy Sierra Castro (2010), Ediciones Edifícate.